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MUST MOVIES.- Minions & Monsters (Universal) - CRÍTICA

Dirigida por Pierre Coffin; con las voces de Coffin, Trey Parker, Jeff Bridges, Christoph Waltz y Allison Janney. 90 mins. (Universal Pictures)

Por Julio Cortés

Los Minions, esos seres pequeños de color amarillo y con goggles, fueron creados para la película Despicable Me (Mi Villano Favorito), de 2010, en la que eran asistentes del personaje principal. Pero se convirtieron en lo más atractivo (y gracioso) de esa cinta, que dio pie a una saga, por lo que tuvieron una película sólo para ellos, que se estrenó en 2015. Universal Pictures ha querido aprovechar una vez más el atractivo de los Minions en el público infantil -además de llegar a una nueva generación- con el filme Minions & Monsters, que tiene un punto a favor, por encima de decenas de películas de animación: que no es necesario haber visto ninguna de las otras cintas de Despicable Me para entender su argumento. Es un spin-off digno y consistente.  

La película comienza cuando una chica que trabaja como guía en un museo cuenta a un grupo de visitantes lo importantes que son James y Henry, dos Minions que pertenecen a una tribu de esos seres, y que por azares del destino terminaron revolucionando el mundo del cine a principios del siglo XX. Vemos cómo se conocieron y cómo desarrollaron sus talentos creativos, aunque gran parte de su éxito y reconocimiento se debió a estar en el momento y los lugares adecuados, causando desastres, pero también la atención del director de cine Max (con voz de Christoph Waltz).

El director francés Pierre Coffin es todo un experto en estos personajes, y aquí está su quinta cinta relacionada con la saga de Despicable Me. Él sabe muy bien que el filme va dirigido especialmente a los niños pequeños, pero éste también debe de tener algo de atractivo para el público adulto, y gracias al guión de Brian Lynch (uno de sus principales colaboradores desde hace más de una década) Coffin adereza todo el filme con detalles (a manera de homenajes) de películas antiguas, la ambientación en los rodajes del cine mudo y muchos gags que hacen de esta aventura algo entretenido. En estas películas (al igual que en las de Madagascar), hay ciertos personajes que resultan grotescos, y aquí son los ejecutivos Frank y Elwood Bright (ambos con voz de Jeff Bridges), que resultan encantados con el resultado de un pietaje en el que los Minions -de manera fortuita- causan destrozos en una persecución que involucra un tren. Algo me dice que tan sólo esa secuencia puede darle a Minions & Monsters una nominación al Oscar el año próximo, en la categoría de Mejor Película de Animación. 

Diversos problemas provocan que James y Henry sean despedidos, por lo que se dedican a seleccionar monstruos para un proyecto independiente. Es uno de los muchos mensajes escondidos en la película: exponer cómo trabaja la industria en Hollywood, la venta de una idea, el interés monetario, etc. Es entonces cuando se encuentran con Goomi (con voz de Trey Parker, sí, el de South Park), un ser de color verde que tiene preparadas varias sorpresas. Se da también la liberación de un monstruo naranja llamado Irene, que más bien parece una tonelada de gelatina de mandarina. A lo largo de estas escenas -con reminiscencias del cine mudo de Charles Chaplin y Harold Lloyd- intervienen decenas de Minions, con su característico balbuceo en el que mastican el español (o el inglés). Los niños distinguen perfectamente a cada uno; yo más bien veo que hay algunos con los cabellos rizados, o peinados hacia un lado, o que varían en su estatura: mientras hay unos muy pequeños y regordetes, otros tienen una figura semejante a la de un pastelillo de vainilla. 

Naturalmente, en una película de los Minions todo desemboca en un caos, pero debe ser un caos espectacular. Lo bueno de todo esto es que el filme no es largo, no es aburrido y en ningún momento se presta a sentimentalismos, además de que el incluir a la guía en el museo como narradora de la historia es un plus (un cameo de George Lucas no lo es tanto). Minions & Monsters es mejor que muchos estrenos para adultos este verano, sobre todo los de terror psicológico o comedia. La cinta está orientada a los niños pequeños, pero eso no significa que no haya una notable depuración en su producción, al mantener  de principio a fin la atención en su concepto. Recomendable.

(Fotografías: Cortesía Universal Pictures)

✋✋👍

MUST MOVIES.- Supergirl (Warner Bros.) - CRÍTICA

Dirigida por Craig Gillespie; con Milly Alcock, Matthias Schoenaerts, Eve Ridley y Jason Momoa. 108 mins. (Warner Bros.)

Por Julio Cortés

El plan que tiene el director y productor James Gunn junto con Peter Safran como CEOs de DC Studios para llevar a la pantalla grande un gran número de historias de los superhéroes de los cómics de DC es tan extenso y complicado que podría explicarse en tres o cuatro párrafos. El trabajo de Gunn (más que el de Safran) comenzó en 2025 con la superproducción Superman (la crítica está disponible aquí, en Must Movies), pero ya desde entonces se informó que estaba muy avanzada la producción de un filme alterno (o spin-off), Supergirl, con Milly Alcock (estrella de la serie House Of The Dragon) en el papel principal.

Milly Alcock interpreta a Kara Zor-El, una joven proveniente del planeta Krypton, y que en la Tierra fue recibida por su primo Kal-El/Superman (David Corenswet). Kara lleva una vida desenfadada, acompañada de su perro Krypto, pero un día, al celebrar su cumpleaños 23, conoce a Ruthye (Eve Ridley), una chica que le pide ayuda para emprender un viaje y así vengar la muerte de sus padres. El responsable es Krem (Matthias Schoenaerts), el peligroso líder de un grupo de piratas espaciales que también se dedica a secuestrar jóvenes para venderlas. Kara finalmente acepta la propuesta, ya que durante un enfrentamiento Krem le disparó un dardo venenoso a Krypto, por lo que hay poco tiempo para que ella obtenga el antídoto y así salve a su mascota.

Teniendo una total libertad en DC, Gunn siempre quiso adaptar la serie de libros ilustrados Supergirl: Woman Of Tomorrow, escritos por Tom King e ilustrados por Bilquis Evely. Pero a diferencia de lo que hizo en Superman, en esta ocasión él no escribió el guión; esa tarea se la confirió a Ana Nogueira, una actriz que debuta ahora en esa faceta para largometrajes. Desgraciadamente los resultados pasan a ser un desorden, un catálogo de influencias y personajes calcados de otras películas. El enfoque feminista está bien, pero se muestra a Kara como una chica odiosa (por lo menos en tres cuartas partes del filme), que luce mucho menor a la edad que tiene y que guarda un resentimiento absurdo. Cuando ves en este spin-off aparecer al héroe de la cinta que le dio pie -en este caso Superman-, y te cae mucho mejor que Supergirl, significa que estamos ante una película con grandes problemas. 

El personaje Ruthye es, en varias secuencias, más estelar que el de Kara; ambas chicas deben enfrentarse a Krem, un villano realmente temible, con el rostro cubierto de piercings y acompañado de una banda de piratas-motociclistas dedicados, entre otros crímenes, a la trata. Jason Momoa (una vez más con el mismo look de siempre, aunque aderezado con un maquillaje copiado al del rockero King Diamond) ayuda a Kara, pero...¿no es esto demasiado parecido en ciertos puntos a Mad Max: Fury Road, con el desierto, el ambiente post-apocalíptico, tipos con look punk, cuero y demás? Los planetas, el espacio, salvar a la ciudad, todo eso ha quedado de lado, para presentar una historia de rescate que podría presentarse de mucha mejor manera en una serie de televisión de Star Wars o Darryl Dixon. El director Craig Gillespie (Fright Night, Cruella), no puede hacer mucho, más que lograr algunas emocionantes escenas de acción (no pasan de tres). La verdadera víctima es Matthias Schonaerts, el gran actor belga que, por desgracia, selecciona los filmes menos indicados al trabajar en Hollywood.

Un interminable finale (de casi 20 minutos) coloca a esta película junto a superproducciones como The Flash, Shazam! y Captain Marvel, que tienen como raíz del problema un guión forzado, demasiado ambicioso y en el que se insiste hacer una versión libre de la historia clásica del superhéroe (o las superheroínas), disfrazado de "nuevo enfoque" (la cinta también tiene un error de continuidad en cuanto a argumentos: en Superman, Kara luce el cabello completamente lacio, y aquí lo tiene completamente ondulado). Supergirl tiene sus momentos, pero no los suficientes para ser un buen filme basado en comics. Si James Gunn tiene entre sus planes hacer películas aisladas de personajes relacionados con Superman, como Green Lantern, Metamorpho, Mister Terrific o Hawgirl (al fin y al cabo, todo es para competir con las cintas de Marvel que cuentan con un elenco extenso), es urgente que alguien le diga que debe parar. 

✊✊👇

(Fotografías: Cortesía Warner Bros. Pictures)

MUST MOVIES.- Toy Story 5 (Disney) - CRÍTICA

Dirigida por Andrew Stanton; con las voces de Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack y Conan O'Brien. 102 mins. (Disney)

Por Julio Cortés

La última vez que supimos algo acerca de los personajes Buzz y Woody fue hace siete largos años, y ha transcurrido el tiempo suficiente para que los estudios de animación Pixar y la compañía Disney prepararan otra película de la saga de Toy Story. Ahora fue Andrew Stanton -responsable de éxitos como Finding Nemo y WALL-E- el elegido para dirigir esta nueva aventura. Una tarea difícil, porque hay que captar la atención tanto del público infantil como del adulto. Además, había que superar un tropiezo grave: Lightyear, de 2002, un intento de spin-off que resultó un fracaso y... que es mejor olvidar.

La niña Bonnie (con voz de Scarlett Spears), quien ahora es dueña de juguetes como el astronauta Buzz Lightyear (con voz de Tim Allen), la vaquera Jessie (con voz de Joan Cusack), el caballo Bullseye y el perro Slinky (con voz de Blake Clark), recibe como regalo de sus padres una tablet llamada "Lily" (con voz de Greta Lee), supuestamente para combatir su timidez y entrar en contacto con otros niños. Pero la llegada de Lily inquieta mucho a Jessie, quien nota que Bonnie está prefiriendo más ese dispositivo que a los juguetes, por lo que llama a su amigo Woody (con voz de Tom Hanks) para intentar que la diversión vuelva a ser la de antes.  

¿Es realmente necesaria una quinta película de Toy Story? Pues sí, y no. Sí, porque es necesario casi eliminar de la serie la cuarta parte, en la que un personaje que era muy secundario en las primeras aventuras pasaba a ser la líder, dejando al vaquero y al astronauta casi como sus asistentes; también porque ahora, por fin, se le da la importancia a lo largo de todo el argumento del filme a Jessie y a Buzz Lightyear (una pareja singular que es la favorita de gran parte del público). Y no, porque realmente las cintas de la saga que permanecen como clásicas son las dos primeras, de 1995 y 1999. Aunque pueden lucir ahora primitivas por la tecnología de aquel entonces, tuvieron buenos guiones que combinaban drama, acción y humor, además de largas secuencias finales realmente emocionantes. La tercera parte se defendía, aunque era demasiado sentimental y contaba -caso curioso en una película de Pixar- con un villano carismático y memorable. Ahora ese papel es para una tablet, representando el eterno conflicto entre lo automatizado y lo que funciona sin control (pero con la imaginación). 

La gran Joan Cusack regresó tras una muy larga ausencia para darle su voz al personaje de Jessie, que se distingue por nunca darse por vencida. Ella quiere mucho a su dueña Bonnie, pero ésta es muy tímida y no tiene amigos. Sus padres creen que con la tablet -y las redes sociales, por supuesto- lo logrará, pero todo desemboca en un conflicto en el que Jessie termina en una granja cerca donde vive una niña llamada Blaze, que a su vez tiene otros juguetes (un receptor de GPS, una cámara y un entrenador para ir al baño, este último con la voz de Conan O'Brien). La aventura principal va dirigida a las niñas, y quizá pensando en ello Stanton (junto con la guionista Kenna Harris) ideó unos episodios alternos como complemento, y que involucran a decenas de juguetes de Buzz Lightyear que se disponen a ayudar a Buzz y a Woody. Esas secuencias, que muestran toda una tropa de astronautas, están muy bien hechas y es lo más memorable de la película. Desgraciadamente, la inclusión de los personajes de antaño, como Ham, el Señor Cara de Papa o el perro Slinky es muy forzada, y su aparición realmente es breve.

La línea argumental y el mensaje de Toy Story 5 están bien planeados, y es seguro que la película será uno de los grandes éxitos de 2026, tanto por la nostalgia como por la época en la que se estrena. Pero desgraciadamente la realidad es muy distinta, y cada año niños más y más pequeños usan dispositivos electrónicos, además de que estos últimos nunca van a "redimirse", por lo que los juguetes "viejos", o son de colección, o se desecharán más pronto. En ese sentido, la consecuencia de ese mensaje ni está expuesta por completo, ni refleja bien el panorama del aislamiento social, provocado en gran parte precisamente por esas adicciones. Es como una broma cruel, o en el mejor de los casos, demasiado suave. Tampoco hay que ser tan serios con un filme de este tipo, por lo que después de aclarar eso, no hay que subestimar la curiosidad del público por saber si hay alguna mejoría en esta cinta en comparación con las anteriores de la serie, así que, en resumen, Toy Story 5 no le llega a las primeras dos, es un poco menos buena que la tercera, y mucho mejor que la cuarta.

☝👇✋

(Fotografías: Cortesía Disney)

MUST MOVIES.- El Día De La Revelación (Universal) - CRÍTICA

Dirigida por Steven Spielberg; con Josh O'Connor, Emily Blunt, Colman Domingo y Colin Firth. 145 mins. (Universal Pictures)

Por Julio Cortés

Steven Spielberg es uno de los mejores directores en la historia del cine, y aunque en los últimos 15 años se ha dedicado a filmar guiones no muy arriesgados, siempre está al pendiente del efecto que tienen sus películas en el público. Algunos de sus trabajos han sido reconocidos con nominaciones el premio de la Academia -como War Horse, Lincoln y Bridge Of Spies, pero él también ha optado por fórmulas demasiado seguras, que han dado como resultado filmes nada memorables. Ahora presenta El Día De La Revelación (Disclosure Day), una cinta de acción y ciencia ficción que bien puede considerarse como un regreso, ya que tardó cuatro años en tenerla lista.

Daniel Kellner (Josh O'Connor) es un experto en ciberseguridad que roba de la corporación Wardex un dispositivo de tecnología extraterrestre, el cual contiene evidencia de que en la Tierra ha habido contacto con seres de otros planetas. Lejos de ahí, la meteoróloga Margaret Fairchild (Emily Blunt) comienza repentinamente a hablar en un dialecto desconocido, con lo cual se adentra en sus habilidades psíquicas. Tanto ella como Daniel son perseguidos por Noah Scanlon (Colin Firth), director de Wardex, quien busca impedir que se revele la verdad.

El Día De La Revelación comienza bien y tiene personajes desarrollados, pero a medida que avanza es evidente que el guión (del reconocido David Koepp) refleja tres historias luchando por sobresalir en una misma película. Al igual que Clint Eastwood, Spielberg se toma tiempo en revelar el conflicto principal, en este caso el eterno ocultamiento de información del contacto con extreterrestres, junto con la persecución al héroe que investiga al trabajar en una empresa corrupta y se rebela. El caso es que aquí hay ecos de Minority Report, una cinta del propio Steven que: a) tenía mucha más acción, y b) realmente se adentraba en un entorno de ciencia ficción (¿quién no recuerda lo profético que era ver a Tom Cruise hacer scroll en una pantalla?) Otra influencia es Close Encounters Of The Third Kind, un clásico de 1977 en el que Spielberg combinó por primera vez en su obra el drama y lo fantástico, con resultados conmovedores.

Emily Blunt y Josh O'Connor interpretan a dos personas que no se conocían, pero que poco a poco descubren que en su niñez tuvieron (cada uno por su lado) un encuentro cercano con seres de otro planeta. Ella es novia de Jackson (Wyatt Russell), quien a lo largo de la película no puede creer que Margaret tenga recuerdos de ese tipo, mientras que Jane (Eve Hewson), la pareja de Daniel, es una ex novicia que realiza sus propias investigaciones y que de un momento a otro...simplemente deja de aparecer, casi hasta el desenlace. Quiero creer que eso se debe a un problema de edición final del filme, pero lo que Spielberg no evitó fue el incluir varios simbolismos (llenos de escepticismo, aunque rime) en la religión de Jane, sobre todo en su confrontación con Scanlon, un villano que puede comunicarse mentalmente con los demás (algo así como Kylo Ren con Rey en Star Wars, pero sin la Fuerza), y que luego se vuelve casi inofensivo. El personaje interpretado por Colman Domingo es el más interesante, y yo pensé que habría un gran flashback para adentrarnos en el conflicto que provocó su disidencia, pero no hubo suerte.

Toda la historia lleva a una confrontación final, pero es ahí cuando todo el trabajo de Spielberg falla irremediablemente, pues la postura cuestionadora que mantuvo a lo largo de dos horas se disipa por mensajes edificantes que ni siquiera son expuestos en su totalidad. Eso hace que El Día De La Revelación se coloque en el grupo de películas del director con las que, después de unos meses, no pasa nada, por lo incompleto de su propuesta. Puede que muchas personas que estén todo ese tiempo en el cine piensen que no valió del todo la experiencia, pero si les sirve de consuelo, esta cinta es mejor que las dos últimas de la saga de Indiana Jones. Mucho mejor. 

✋✋

(Fotografías: Cortesía Universal Pictures)

MUST MOVIES.- Obsesión (Universal) - CRÍTICA

Dirigida por Curry Barker; con Michael Johnston, Inde Navarrette, Cooper Tomlinson y Megan Lawless. 109 mins. (Universal Pictures) 

Por Julio Cortés

Desde 1989, con la película Sex, Lies & Videotape, de Steven Soderbergh, siempre sucede lo mismo: hay un filme de corte independiente y de muy bajo presupuesto que compite con superproducciones, saliendo victorioso en las taquillas y ganando millones de dólares. El género de la cinta en cuestión varía, pero el punto en común es el nicho de público al que va dirigida, que es el juvenil. El más reciente caso (este año precisamente) es Obsesión (Obsession), dirigida por Curry Baker y que presenta actores jóvenes: unos buenos, otros malos, y uno que otro con futuro en Hollywood.

La película muestra las desventuras de Bear (Michael Johnston), un joven que siempre ha estado enamorado de Nikki (Indie Navarrette). Un día él compra un juguete conocido como "sauce de los deseos", que al romperse garantiza cumplir lo que una persona quiere. Bear pide que Nikki lo ame por encima de todo, y a partir de ahí ellos comienzan una relación, pero la chica también transforma su personalidad, mostrando actitudes extrañas y hasta violentas. 

A sus 26 años, Baker es un director competente. No extraordinario, pero en la misma línea de Leigh Whannell (el australiano que comenzó de igual forma, escribiendo la película Saw). Sabe mantener en toda la película una atmósfera de tensión, apoyado por locaciones en las que abunda la oscuridad. Pero lo deficiente en Obsesión es el guión, que parece un listado de detalles de otras películas, como Play Misty For Me y Swimfan (ambas tratan acerca de una mujer obsesionada por el protagonista), además de la mecánica en los filmes de body horror: la figura central encuentra un producto o se somete a un experimento "milagroso", disfruta de ello (no por mucho tiempo) y luego sufre las consecuencias, que son devastadoras. Por otro lado, los efectos que logró -hace más de 25 años- el músico Aphex Twin en sus videos por lo visto traumaron a toda una generación de directores, pero mientras esos clips siguen siendo pesadillescos (o clásicos incómodos para muchos), las películas que han tratado de imitar esas imágenes, como Truth Or Dare o la propia Smile, ya son muy repetitivas. Aquí se vuelve a mostrar esa mueca maliciosa, precisamente en el personaje de la villana, interpretado por Inde Navarrette.

Hay algunas buenas e impactantes escenas, como la muerte de una chica llamada Sarah (Megan Lawless), además del desenlace, que es pieza fundamental para saber si todos los clichés incluidos han valido la pena. Esos detalles no puedo revelarlos, pero el no tener concesiones en lo fuerte de la resolución del conflicto es un punto a favor del director. Michael Johnston no es un actor con mucha personalidad, pero se defiende. Antes mencioné a Navarrette, quien tiene un tipo físico particular, parecido al de Ali MacGraw y Jordana Brewster; eso la distingue de muchas otras jóvenes actrices de ahora, pero los cambios de humor en su personaje llegan a ser caricaturescos, pues de un susurro procede a gritar desaforadamente, como siempre lo ha hecho Adam Sandler (y eso no es un cumplido).

Resulta curioso que en la misma temporada de exhibición de esta película hay otra que consiguió un inesperado éxito: Backrooms, de otro joven realizador, Kane Parsons. Es un filme más denso y pretencioso, no tan visceral como Obsesión. Ahora bien, que el público resulte perturbado y complacido con esta cinta de Curry Baker es muestra de que (desde hace tiempo) las historias de ciencia ficción o superhéroes han pasado a ser vulnerables en cuanto a aceptación (y recaudación en taquillas), por lo que buscan algo que no sea tan inofensivo. Lo que necesita este director es pulirse mucho como guionista, pues las secuencias violentas aquí son las que disimulan lo flojo de la historia, que resulta incómoda de principio a fin.

👇👇✋

(Fotografías: Cortesía Universal Pictures)

MUST MOVIES.- Scary Movie: Terroríficamente Incorrecta (Paramount) - CRÍTICA

Dirigida por Michael Tiddes; con Marlon Wayans, Shawn Wayans, Keenen Ivory Wayans y Craig Wayans. 96 mins. (Paramount Pictures)

Por Julio Cortés

Sumándose a la serie de secuelas que se estrenan este año, Scary Movie: Terroríficamente Correcta (o Scary Movie 6, como prefieras), es tal vez la más innecesaria, porque a pesar de que intenta dar a una nueva generación de espectadores el "concepto" cómico de parodia que los hermanos Wayans (algunos actores, otros productores y otros directores) encontraron muy redituable en otras décadas, lo cierto es que todo resulta, irónicamente, anacrónico. Parte del elenco de las primeras cintas de la saga regresa, pero los Wayans buscan imponer sus personajes, y lo que es peor, éstos no resultan ni graciosos, ni agradables.

La película se centra en hacer una burla al penúltimo filme que se ha estrenado de la saga de Scream, aquel protagonizado por Jenna Ortega y Melissa Barrera. Aquí Tuesday Campbell (Savannah Lee Nassif) y Sarah Campbell (Olivia Rose Keegan, con el cabello negro) son las dos hermanas aterrorizadas por el asesino conocido como Ghostface, quien las ataca en un hospital. Poco a poco ellas comienzan a sospechar de su grupo de amigos y hasta acuden con su madre Cindy (Anna Faris) para investigar sobre las víctimas de Ghostface. Y a la par de todo esto, está Shorty Meeks (Marlon Wayans), un tipo que se une al grupo de jóvenes y que está casi siempre drogado. 

Cualquier película que cuenta con un trailer que provoca más risas que todo el filme en sí, tiene un serio problema. Puedo imaginar al director Michael Tiddes -gran amigo de Marlon Wayans- aceptando ciegamente todas las exigencias de éste y sus hermanos, lo cual da como resultado una serie de viñetas en las que se pierde el argumento, que de por sí es muy pobre también. Me impuse la prueba de identificar todas las películas de las que se burlan los Wayans en esta comedia. Esta Scream, por supuesto, además de Longlegs, M3GAN, Weapons, Smile, The Substance, Terrifier...pero perdí la cuenta, ya que ni siquiera eso era divertido. Tan sólo un ataque a KPop Demon Hunters y otro a The Substance provocaron una sonrisa en mí, pero esas no son cintas de terror. El supuesto objetivo de estos productores es parodiar exitosos filmes recreando escenas -modificadas- de los mismos. Pero ahora asumen una actitud (tanto contra quienes hicieron esas películas como con el público) de "mira-cómo-soy-más-listo-que-tú-y-me-burlo-de-lo-que-viste", cuando Scary Movie 6 es más que ridícula. Eso está muy mal, porque no es gracioso. Por el contrario, es petulante, agresivo y hasta cínico, sobre todo cuando en una escena, en referencia a la mencionada The Substance- aparece uno de los grotescos personajes de otra película de los Wayans -White Chicks-, diciendo: "Puedo hacerlo porque es mi película". Sí, de esto se sienten orgullosos.

Keegan y Nassif no son las actrices estelares aquí. Todo el show es para los creadores de la saga y para Anna Faris, quien llegó a ser famosa hace muchos años, gracias a la primera Scary Movie y a filmes como Lost In Translation y The House Bunny. Pero éste no era el trabajo adecuado para regresar, cuando precisamente una actriz tres años menor, Mena Suvari, ha logrado algo mucho mejor con el filme Time Of Death, que se estrenó hace unos días. Separando ciertos gags, lo peor de esta sexta parte es sin duda Marlon Wayans, quien interpreta un personaje llamado Shorty Meeks, desagradable de principio a fin. Supongo que él (o sus hermanos tal vez) "crearon" a Shorty como una (muy mala) copia de Bluto (John Belushi) en Animal House. Pero mientras Belushi era en ese filme el integrante de una fraternidad que se comportaba como un idiota, y que provocaba risa por las situaciones en las que se encontraba, Meeks es un idiota que quiere creerse superior a los demás. La mención-burla (forzada) al biopic de Michael Jackson, así como el enfoque que se le da al hijo transgénero (Benny Zielke) de un sheriff (Lochlyn Munro) son  simplemente los puntos más bajos del argumento.

En el cine, no vi muchas personas que estuvieran riéndose; por el contrario, tenían ganas de abandonar la sala en una secuencia interminable (y desagradable) que sirve como clímax, en la que los Wayans tratan de manipular al público, explicando los ya famosos motivos por los que dejaron de trabajar en esta saga de películas antes de que se filmara la tercera parte, haciendo de Scary Movie un chiste privado y que sólo los complace a ellos. En el fondo, fallan terriblamente, pues la fiebre actual es la de las comedias de horror (como Ready Or Not o They Will Kill You), que dan más risa y muestran más sangre que todo lo que se muestra aquí. En pocas palabras, esta película es un verdadero desastre (o terroríficamente incorrecta, lo que prefieras). 

👎👎

(Fotografías: Cortesía Paramount Pictures)

MUST MOVIES.- Amos Del Universo (Sony Pictures) - CRÍTICA

Dirigida por Travis Knight; con Nicholas Galitzine, Jared Leto, Idris Elba, Camila Mendes y Alison Brie. 140 mins. (Sony Pictures)

Por Julio Cortés

Es curioso, pero muchas películas de ciencia ficción, basadas en caricaturas, en comics o en videojuegos fueron completamente vapuleadas por el público, u olvidadas. Las nuevas generaciones ignoran de su existencia. Hay varios ejemplos: Captain America (no, no la de Chris Evans), The Lone Ranger (no la de Armie Hammer) y Super Mario Bros. (con John Leguizamo). Pero en 1987, la cinta Masters Of The Universe, con Dolph Lundgren, corrió con la misma suerte que The Ewok Adventure o Labyrinth (esta última actualmente un cult classic); el proyecto de llevar nuevamente a la pantalla grande el personaje de He-Man comenzó hace casi diez años, y conllevó cambios de guionistas, actores y directores. Para los estudios, ya no importa que el actor principal tenga poca o mucha experiencia, siempre y cuando cuente con cierta personalidad, pues la prueba de fuego es no encasillarse en el papel. Nicholas Galitzine protagoniza Amos Del Universo (Masters Of The Universe), que es otra de las superproducciones con la que comienza un verano devastador, en cuanto a competencia de filmes se refiere.

En la película, Adam Glenn (Galitzine) es un joven que vive en Oklahoma, luego de que se le trasladó ahí desde que era niño, con el objetivo de salvar su vida. Él es en realidad el príncipe del reino de Eternia, y tiene muy claros sus recuerdos de cuando estuvo ahí. Pero también se le dio la Espada del Poder, que se perdió cuando llegó a la Tierra. Adam se dedica a buscar el arma, y tras encontrarla, es atacado por uno de los sirvientes del malvado Skeletor. Pero al mismo tiempo llega Teela (Camila Mendes), una guerrera a quien el joven conoce desde años atrás. Así, Adam viaja con ella a Eternia para salvar a su familia y enfrentar a Skeletor (quien se distingue por tener su cráneo descarnado).

Uno de los principales problemas con las películas de este tipo es que, si es que llega a hacerse una secuela, la primera parte debe de narrar los orígenes del personaje principal. La introducción no debe llevarse mucho tiempo, pero ¿45 minutos dedicados a eso, exponiendo a Adam como un perdedor -más que Eddie Brock en Venom- en una oficina? El director Travis Knight intenta mantener esa combinación de ciencia ficción con aventuras de hechiceros y espadas que se manejó muy bien en la serie de dibujos animados de 1983, pero pareciera insistir en que este filme debe de tener a la fuerza decenas de personajes innecesarios, a manera de superhéroes, como en Guardians Of The Galaxy, en la película más reciente de Superman, en Deadpool & Wolverine o en X-Men. No, He-Man y Skeletor no son mutantes; son los dos personajes principales aquí, y eso debía de respetarse, pero en aras de una saga a-lo-Marvel y a-lo-DC falla todo el clímax de la cinta.

En cuanto a las actuaciones, Nicholas Galitzine logra un personaje  agradable y valiente; Idris Elba está bien como Man-At-Arms (aunque ciertos detalles inventados por los guionistas son cuestionables), la bella Camila Mendes se defiende como Teela, y no hay que olvidar a Alison Brie como la sexy villana Evil-Lyn. El gran show aquí es Jared Leto, quien de forma hábil da en el punto exacto del carácter malvado de Skeletor, sin perder sus diálogos humorísticos. La música es de Daniel Pemberton, pero hay un colaborador especial: Brian May, guitarrista del grupo Queen y experto en cintas con este efecto kitsch. Su inimitable sonido está presente a lo largo de muchas escenas, pero un grave error de él y Pemberton es incluir en una secuencia el tema Princes Of The Universe, del filme Highlander, de 1986. Irrumpir con una canción que fue usada en cine para un contexto completamente diferente es como si en Twilight se usara la balada My Heart Will Go On, de Titanic. En sí, un efecto negativo...y hasta bizarro.

Hay un buen detalle con la aparición fugaz de Lundgren, y las escenas adicionales tras los créditos son adecuadas para dar continuidad a la historia. Se nota que Travis Knight estudió a fondo el concepto visual de los dibujos animados de He-Man para trasladarlo a cine, con sus colores chillantes, rocas de utilería y, por supuesto, la pantalla verde como principal herramienta para paisajes. Amos Del Universo es una película orientada especialmente al público infantil, más que a los fans apasionados. Con el tiempo pasará a ser una cinta no muy memorable, tal y como varias de las que mencioné al principio de esta crítica. Pero el verla me dio la fuerza necesaria, y con bases, para hacer una advertencia a los detractores de un filme de 1980, lo cual siempre había querido escribir: nunca, pero nunca, vuelvan a hablar mal de Flash Gordon

👆👍👇

(Fotografías: cortesía Sony Pictures)

MUST MOVIES.- The Mandalorian And Grogu (Walt Disney Studios) - CRÍTICA

Dirigida por Jon Favreau; con Pedro Pascal, Jeremy Allen White, Sigourney Weaver y Brendan Wayne. 132 mins. (Walt Disney Pictures)

Por Julio Cortés

Siete años son demasiados, y ese tiempo fue el que transcurrió desde que la película The Rise Of Skywalker se estrenó en cines. A partir de entonces han pasado muchas cosas, como el surgimiento de la plataforma Disney+, que ha dado a conocer varias series con personajes del Universo Star Wars; unas más buenas que otras, y con distinto número de fans. Pero el espectáculo de presentar un filme a manera de blockbuster es único, y aquí está ya por fin The Mandalorian And Grogu (extrañamente sin título en español), cuyos personajes principales, del exitoso programa The Mandalorian (con tres temporadas, de 2019 a 2023), pasaron a ser favoritos del público.

La película nos muestra al cazador de recompensas Din Djarin (Pedro Pascal) y a su pequeño aprendiz Grogu trabajando para la Nueva República. La coronel Ward (Sigourney Weaver) le ofrece la misión de encontrar a un militar llamado Coin (Jonny Coyne), pero a esto se le suma rescatar a Rotta (con voz de Jeremy Allen White), hijo del gángster Jabba The Hutt, quien ha desaparecido y es buscado por sus primos gemelos. Se sospecha que Rotta fue secuestrado y que se encuentra en los dominios del siniestro lord Janu. 

Jon Favreau y Dave Filoni son productores de varias series de Star Wars para Lucasfilm, una de éstas The Mandalorian, y ahora Favreau funge como director de la película. Es notable que él, Filoni y Noah Kloor se tomaron su tiempo para escribir el guión, resaltando una vez más la personalidad del cazarrecompensas Djarin, basado en el hombre sin nombre de Clint Eastwood en la trilogía de filmes dirigidos por Sergio Leone. Porque detrás de todo el contexto de ciencia ficción, esta cinta es un western, con batallas, prisioneros y villanos (hay dos personajes que en realidad son uno, pero ése es un detalle que no revelaré). La primera parte de la historia se centra en el mandaloriano cuando va en busca de Coin, pero la segunda muestra sus enfrentamientos tanto con los malvados gemelos Hutt como con Embo, un ser de la raza Kyuzo realmente peligroso y sin piedad ante quienes son su objetivo. También hay monstruos aterradores, como una serpiente en el foso de los Hutts muy parecida a una flor que aparecía en la película de Pink Floyd (sí, sé que muchos me entenderán).

La mayoría del tiempo el rostro de Pedro Pascal está oculto tras un casco, y esa es la imagen clásica del personaje. Sin embargo, me atrevería a decir que en muchas escenas que implican esfuerzo físico no es él quien aparece, sino Brendan Wayne, actor experto en acrobacias y nieto de John Wayne. Eso no demerita el trabajo de Pascal, quien también convence (de la misma forma que lo hizo Karl Urban al nunca quitarse el caso en Dredd) en una larga secuencia que se desarrolla en el bosque, con Grogu -favorito de los niños- como héroe principal. Din Djarin (también llamado Mando) asume una postura de padre soltero y protector, pero también de maestro. Es un deleite ver a Sigourney Weaver en esta película (sobre todo en los 15 minutos finales), y es cuando uno se pregunta: ¿qué estaba haciendo la actriz cuando la película original de Star Wars era todo un fenómeno? Ella protagonizaba Alien, una cinta que se convertiría en otro clásico del género. 

The Mandalorian And Grogu también reservaba una sorpresa para los fans: el personaje coestelar de Rotta, cuya voz fue hecha por Jeremy Allen White (la estrella de la exitosa serie The Bear). Si en 1991 el propio Arnold Schwarzenegger se encargo de hacer más atractivo al Terminator de la segunda película de esa saga con una personalidad opuesta al de la primera, Rotta muestra una forma de ser diferente al Jabba de Return Of The Jedi. Además, los buenos efectos especiales (que de seguro obtendrán una nominación al premio Oscar) hacen que, sorprendentemente, el Hutt se vea real. El laureado músico sueco Ludwig Göranson logró desde la serie de televisión un tema memorable (con influencia de la fanfarria de John Williams para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984), pero aquí tiene otro acierto: un pasaje con una línea melódica de arreglo electrónico como el del hit Poker Face, de Lady Gaga, que le da mucha modernidad al asunto. Jon Favreau logra esa tensión característica de los episodios de la serie, pero lo mejor de todo es que, si no has visto The Mandalorian, entenderás perfectamente este argumento. Apenas estamos a finales de mayo, y ya tenemos uno de los mejores filmes del verano, y del año. 

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(Fotografías: cortesía The Walt Disney Company)

MUST MOVIES.- Tú, Yo y La Toscana (Universal) - CRÍTICA

Dirigida por Kat Coiro; con Halle Bailey, Regé-Jean Page y Marco Calvani; 105 mins. (Universal Pictures)

Por Julio Cortés

El género de las comedias románticas atraviesa una crisis en cuanto a exposición. Las películas que conforman la cartelera desde hace mucho tiempo son superproducciones, algunos dramas, ciertos documentales muy publicitados, filmes de animación y cintas de arte con miras a resultar nominadas para premios (las comedias de horror es lo que está de moda, pero pasarán, seguro). El streaming ha hecho que el romance sea subestimado, pero la directora Kat Corio, experta en este tipo de historias, ahora presenta Tú, Yo y La Toscana (You, Me & Tuscany), una película con la que se da un respiro, tras su participación en algunas series de televisión.

Bailey es Anna, una joven que durante mucho tiempo quiso ser chef, y que repentinamente pierde su trabajo. Tiene un encuentro con un chico italiano llamado Matteo (Lorenzo de Moor), pero todo sale mal; sin embargo, Anna aprovecha para viajar a La Toscana y ocupar la casa de él. Más tarde es descubierta por Gabriella (Isabella Ferrari), madre de Matteo, a quien le dice que está comprometida con él, conociendo así a toda la familia. Pero para la chica todo cambia al encontrarse en una panadería con Michael (Regé Jean-Page), quien poco a poco comienza a interesarle en plan romántico.

La gran mayoría de las comedias románticas muestran a la protagonista, ya sea en una posición privilegiada en su país de origen, o en un entorno lejano que resulta ser idílico: con buen clima, mansiones o haciendas, familias de posición acomodada que viven de vender productos relacionados con la comida o la bebida (vino, queso, verduras, pan, etcétera). Por alguna razón que atrae a los directores y guionistas, Francia e Italia son las naciones preferidas, y precisamente a la Toscana es a donde va a parar la heroína. En estos personajes no hay alguien completamente malo, pero tampoco puede faltar un cómplice de la chica, que es también un buen consejero, en este caso un chofer de taxi llamado Lorenzo (interpretado por Marco Calvani). Anna cuenta con varios conflictos con resolver, especialmente con Vincenzo (Paolo Sassanelli), quien es dueño del restaurante familiar, y con Gabriella. En el lugar hay festividades, una carrera y una muestra de platillos, lo cual da pie a una prueba de las habilidades culinarias de la chica. 

Dicho todo eso, lo que puede salvar, o por lo menos hacer más memorable a una película de este tipo es el atractivo de sus dos estrellas principales. Halle Bailey aún se está recuperando (publicitariamente hablando) de las malas críticas que obtuvo la versión live action de The Little Mermaid, y este nuevo trabajo resulta perfecto para demostrar que tiene potencial como actriz (aunque también sería bueno que regresara a la escena musical junto con su hermana Chloe). Por otro lado, Regé Jean-Page participó en la única temporada que valió la pena de la serie Bridgerton, de Netflix, pero los papeles que le han dado en cine no hacen justicia a su talento: es un actor que al ganar experiencia podría seguir el estilo de Denzel Washington, pero bueno, es innegable que son otros tiempos. Él y Halle forman una buena pareja, pero desigual en varios momentos. 

Tú, Yo y La Toscana es una comedia romántica en la misma línea de otros filmes como Maid In Manhattan, Only You, Letters To Juliet y My Big Fat Greek Wedding: hay un final feliz, un momento de decisión y la consabida pelea entre dos personajes masculinos que no llega a mayores consecuencias. El problema es que parece escrita con un manual: es tan predecible, tan impoluta y sin ningún giro de tuerca en su argumento, que resulta recomendable para quien ese día no quiere "sufrir" en el cine, o para las chicas que prefieren este tipo de historias. No es mala, pero tampoco indispensable. 

👋👋

(Fotografías: cortesía de Universal Pictures)

MUST MOVIES.- Mortal Kombat II (Warner Bros.) - CRÍTICA

Dirigida por Simon McQuoid; con Karl Urban, Jessica McNamee, Hiroyuki Sanada, Adeline Rudolph y Lewis Tan. 116 mins. (Warner Bros)

Por Julio Cortés

La película Mortal Kombat, en un reboot que inició en 2021, tuvo resultados aceptables en las taquillas a nivel mundial, lo cual refleja la aceptación del público adicto al videojuego a las adaptaciones cinematográficas del mismo. La tendencia ahora es que las secuelas tardan demasiado en estrenarse, por lo que el impacto no tiene puntos medios: puede ser mal o bueno. Sorprendentemente, los productores de Mortal Kombat II tenían un as bajo la manga.

Los fans de esta saga (y gamers) saben perfectamente cuál es el argumento de la cinta, y describirlo para que sea fácilmente comprensible resulta toda una aventura. En esta secuela hay un nuevo personaje (que es clásico en el videojuego), Johnny Cage (Karl Urban), un actor de películas de artes marciales que es reclutado por el dios del trueno Raiden (Tadanobu Asano) y por Sonya Blade (Jessica McNamee) para unirse a los luchadores del Reino de la Tierra, en un torneo en el que se enfrentarán a los geurreros del Mundo Exterior. Con la ayuda de la princesa Kitana (Adeline Rudolph) ellos buscan vencer al malvado emperador (Martyn Ford).


Pocas veces he visto que una película cuente con tantos pósters individuales de personajes como material promocional. Tal vez sólo en las secuelas de X-Men o Avengers, pero a la vez eso genera un comparativo: la división del bien y del mal en los bandos de Mortal Kombat es igual a la de los mutantes buenos contra los mutantes malos (o rebeldes) de Marvel, la de los caballeros Jedi contra los sith lords de Star Wars y hasta los enfrentamientos -pasajeros- del equipo del Capitán América y el de Iron Man; a eso se le pueden sumar las de muchas otras películas. Aquí, la segunda mitad de la historia es una serie de combates con artes marciales que se van volviendo rutinarios, pero que para los fans pasarán a ser muy emocionantes. Es la misma acción vertiginosa de la película de Demon Slayer, con mucha sangre CGI, pero la idea es que refleje los efectos de los combates que se ven en el videojuego (uno de sus creadores, Ed Boon, hace una fugaz aparición como un bartender).


Esta es una producción estadounidense, pero gran parte del personal involucrado es australiano, comenzando por el director Simon McQuoidJessica McNamee y Josh Lawson, quien interpreta a un irritante personaje llamado Kano. El pase mágico de McQuoid para que esta película -que originalmente se estrenaría en el otoño de 2025- no se quedara en el olvido fue incluir a Karl Urban como Johnny Cage, que es lo rescatable del filme. Tras estelarizar Dredd en 2012, el neozelandés se ha anclado en películas y series de ciencia ficción, como The Boys, gracias a la cual fue revalorado. Aquí Urban da todo para imprimirle al personaje ese aire de cinismo y valentía; esperen a verlo con divertidos diálogos al desafiar a Baraka (CJ Bloomfield) y al departir con sus nuevos amigos frente a una fogata. Son los chispazos necesarios para romper con lo flojo de otras escenas.

Mortal Kombat II no es una película para todos los gustos, ya que el argumento no resulta muy comprensible si no se vio la primera parte (en los ochentas las secuelas de Friday The 13th mostraban al principio un resumen del filme anterior para adentrar bien al público en la "nueva" aventura, por más superficial que ésta fuera). Tampoco cuenta con el atractivo o potencial de los estrenos del verano, y es un extraño caso en el que la última media hora supera -por mucho- a todo lo que se vio antes del desenlace. Tiene sus momentos, pero esos sólo se deben a su estrella principal.

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(Fotografías: cortesía Warner Bros. Pictures)

MUST MOVIES.- El Diablo Viste a La Moda 2 (20th Century Studios) - CRÍTICA

Dirigida por David Frankel; con Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci, Kenneth Branagh y Justin Theroux. 119 mins. (20th. Century Studios)

Por Julio Cortés

Durante años, Meryl Streep y Anne Hathaway se negaron a trabajar en una secuela de The Devil Wears Prada, en parte debido a que su convivencia no había sido la mejor durante el rodaje, pero también por otros compromisos. La película se convirtió en un éxito mundial, pero nadie pensaba que iba a quedarse en el gusto del público femenino; tiene un culto mayor que el de cintas como Legally Blonde o Bridget Jones's Diary. Pero en los últimos años, con la aparición de otras segundas partes de famosos filmes, el proyecto de El Diablo Viste a La Moda 2 (The Devil Wears Prada 2) fue concretándose poco a poco, reuniendo al elenco original, al director David Frankel e incluso a la guionista Aline Brosh McKenna.

La película nos muestra de nuevo a Andy Sachs (Anne Hathaway), quien hace 20 años trabajó para Miranda Priestly (Meryl Streep); ésta continúa como editora en jefe de la revista de moda Runway. Andy se ha convertido en una reconocida periodista, pero luego de quedarse sin trabajo, es contratada por Irv Ravitz (Tibor Feldman), propietario de la compañía en cuyas marcas figura Runway, ya que está interesado en que Andy sea una de las editoras, pero Priestly no lo sabe.  

Han pasado dos décadas desde que The Devil Wears Prada se estrenó, y tanto el mundo de la moda (pasarelas, alfombras rojas en entregas de premios y hasta la Met Gala) como las formas de promoverlo han cambiado mucho. Esta secuela comienza bien, dando un panorama muy distinto en cuanto a la situación de la revista (ficticia) Runway. El personaje de Stanley Tucci, Nigel Kipling, le comenta varias cosas interesantes a Andy: la publicación ya no cuenta con gran tiraje, la gente quiere verla rápidamente, pero sólo en Internet, y lo que tiene prioridad ahora son las redes sociales, los likes, y sobre todo, los patrocinadores. Eso pone en problemas a Miranda, ya que cuando está por obtener un ascenso Ravitz muere, dejando a cargo a su heredero Jay (B.J. Novak, luciendo igual que en Inglorious Basterds). Priestly se ve obligada a no tener los lujos que se daba (y que eran gratis, por supuesto), pero ni ella, ni Kipling ni Emily Charlton (Emily Blunt) ponen sus barbas a remojar por sus empleos. A partir de ahí, el conflicto principal se vuelve algo muy frívolo y con poco drama. 

Nadie duda que McKenna trabajó mucho en el guión, inventando entre varios personajes conflictos que no llegan a ser traiciones, así como negociaciones demasiado que, por lo menos ahí, son muy fáciles de concretarse. Los roles de Lucy Liu y Kenneth Branagh son incluidos a la fuerza, así como una aparición de Lady Gaga y los amigos -periodistas- de la protagonista, los cuales no llegan a crear empatía con el espectador. Naturalmente (y con una carrera de más de cuatro décadas) Meryl Streep puede hacer este trabajo con la mano en la cintura, pero si algo la distinguía en la primera parte era su actitud tiránica. Ahora su vulnerabilidad es un pretexto para darle ese baño de justificaciones a su personalidad, como ha sucedido en películas centradas en villanas como Cruella de Ville, Maléfica o Harley Quinn, por lo que aquí también entra lo caricaturesco. 

Debo admitir que, al igual que con muchas otras películas, cuando hace 20 años salí de ver El Diablo Viste a La Moda no imaginaba que iba a tener tanto éxito. Nunca ha sido una de mis cintas favoritas, pero también reconozco que lo que encantó al público (sobre todo a las chicas), más allá del ambiente fashion que mostraba, era que, en el fondo, el filme mostraba a una persona que se enfrentaba a una jefa opresiva y déspota, saliendo airosa de situaciones adversas (ahora le llaman resiliencia). Eso era adaptable y atemporal; su principal atractivo. Las situaciones expuestas en El Diablo Viste a La Moda 2 son más de fantasía, con muy pocas probabilidades de suceder, a todos los niveles. En ese sentido, esta secuela es superficial, pero una cosa es segura: junto a la segunda parte de Freaky Friday (por la que muchos esperaron 22 años), ésta es más respetable, por lo menos en glamour.

👋👋

(Fotografías: Cortesía 20th. Century Studios)

MUST MOVIES.- Michael (Universal) - CRÍTICA

Dirigida por Antoine Fuqua; con Jaafar Jackson, Colman Domingo, Miles Teller, Mike Myers, Nia Long y Juliano Valdi. 127 mins. (Universal Pictures)

Por Julio Cortés

En cuanto a biopics de cantantes, el filme sobre la vida de Bob Dylan resultó bueno, pero el de Bruce Springsteen fue una desilusión, ya que se promocionó de manera errónea. Y junto a esas cintas, la de Michael Jackson es, sin duda, la más esperada. La filmación comenzó hace dos años, pero su estreno (originalmente planeado para octubre de 2025) se atrasó debido a diversos cambios en el guión, el rodaje de escenas adicionales y la edición de otras secuencias. El director, Antoine Fuqua (un veterano de los videoclips y autor de grandes películas como Training Day, The Equalizer, Tears of The Sun y The Replacemente Killers) siempre defendió el proyecto, hecho con la autorización de la familia del artista.  

Michael narra parte de la vida del cantante estadounidense, desde sus inicios como parte del grupo The Jackson 5 en Gary, Indiana, hasta su estatus como ídolo gracias a los álbumes Off The Wall (de 1979), Thriller (1982) y Bad (1987). Michael tiene problemas con su padre Joseph (Colman Domingo), debido a que éste no quiere dejarlo emprender una carrera como solista en forma, pero cuenta con el apoyo de su madre Katherine (Nia Long), quien siempre vio en él un talento especial para la música.

Con su característico estilo (en el que destaca la fotografía con claroscuros), Fuqua no deja de lado muchos detalles que podrán pasar desapercibidos para mucha gente, pero no para los grandes fans de El Rey Del Pop. La primera media hora de la película está dedicada a las presentaciones y grabaciones de The Jackson 5, de las que se encargó Berry Gordy, dueño de Motown Records y en las que Michael (interpretado por el niño Juliano Valdi) brillaba con su perfecta afinación. Los castigos que le impone Joseph en aras del perfeccionismo hacen que el chico lo respete, pero que no esté de acuerdo con él en cuanto a dominarlo y retener su creatividad. Graba Off The Wall en sus horas libres con el productor Quincy Jones, y junto con las ventas millonarias del álbum, llegan más problemas.

En una película donde el personaje principal no tiene una pareja, sobresalen otros individuos en su vida, como su abogado y manager John Branca (interpretado por Miles Teller, muy bueno), quien le informa a Joseph que ha sido despedido. También está Bill Bray (KeyLin Durrell Jones), quien no fue creado aquí para efectos dramáticos (como pasa en otras cintas o en series biográficas de streaming), sino quien realmente existió, pues fue jefe de seguridad de Michael Jackson durante mucho tiempo. Una de las mejores secuencias es cuando en 1983 Jackson y Branca acuden a la oficina de Walter Yetnikoff (Mike Myers), director de la disquera CBS (ahora Sony Music) y le exponen el problema de que el videoclip de la canción Billie Jean no tiene la suficiente exposición en MTV. Yetnikoff habla al canal, amenazando con retirar los videos de todos los artistas de la CBS si no se programa más a Michael Jackson. (En la vida real Yetnikoff no sólo hizo eso, sino que también exigió a Jann Wenner, director de la revista Rolling Stone, que pusiera a Michael en portada, con el argumento de que la publicación llevaba años de dar preferencia en la cubierta a artistas blancos).  

Michael Jackson quería hacer una gira mundial para promover Thriller (pésele a quien le pese, el álbum más vendido de la historia), pero obligado por su padre -y para complacer a su madre- fue la estrella en el tour Victory, al lado de sus hermanos. La película también muestra el accidente que tuvo en 1984 durante la grabación de un comercial para Pepsi, que le quemó gran parte de su cuero cabelludo y que lo hizo adicto a los calmantes. En muchas escenas el director logra un buen balance, pues por cada extravagancia del cantante -como el adoptar una llama, una serpiente y hasta al chimpancé Bubbles-, lo muestra también como una persona sensible, educada y amable, dando autógrafos y conviviendo con niños enfermos, con Branca como un aliado y un amigo. En una escena, Michael dice que sus fans son más que eso: "Son parte de mi familia".

Originalmente Michael iba a durar más de tres horas, abarcando los logros del artista durante más de cuatro décadas, pero de manera sorpresiva se anunció que la película mostraría la vida de Jackson hasta 1988. Eso lo hace un trabajo un tanto incompleto, pero con secuencias de conciertos impactantes, con los bailes de Jafaar Jackson (hijo de Jermaine Jackson y sobrino del cantante) fluyendo bien. Son más un tributo que una imitación, y en algunas escenas el actor debutante demuestra naturalidad en su interpretación. Jamás estaré de acuerdo en que los propios actores canten en los biopics los temas de los artistas que están interpretando: no se escucha igual, se pierde la magia y es sobreponer su ego a la personalidad del personaje en cuestión. Afortunadamente eso no sucede en este filme, y se pueden escuchar -en sus versiones originales o en vivo- clásicos como Beat It, Billie Jean, Thriller, Bad, Don't Stop Till You Get Enough y Human Nature (este último un hit injustamente olvidado durante décadas, y que desde 2010 ha sido revalorado). Muchos fans pueden quedar insatisfechos con la rapidez en la que se repasan esos pasajes en la vida de este artista, pero hay que pensar también en las nuevas generaciones que no lo conocen bien, y que al ver la película se adentrarán más en su obra musical, conociendo detalles específicos.  

Hubo también desconfianza en torno a la selección de Jafaar Jackson para interpretar a su tío Michael, pero al ver la película uno se pregunta: ¿quién más podría haber sido este artista en la pantalla grande? ¿Michael B. Jordan? ¿Daniel Kaluuya? ¿Regé Jean-Page? Ninguno hubiera podido combinar a la perfección la imagen, la agilidad y los matices en la transformación que requería el papel. Antoine Fuqua refleja en este trabajo dedicación, pero sobre todo admiración por un artista incomparable -e inimitable- como lo fue Michael Jackson, fallecido en 2009. En ese sentido, cumple su objetivo, de una manera muy profesional. Para los fans del buen pop, es una película indispensable.

👍👍👍

(Fotografías: Cortesía Universal Pictures)

MUST MOVIES.- Te Van a Matar (Warner Bros.) - CRÍTICA

Dirigida por Kirill Sokolov; con Zazie Beetz, Myha'la, Heather Graham, Patricia Arquette y Tom Felton. 94 mins. (Warner Bros).

Por Julio Cortés

Para el espectador que va al cine de forma casual, o por lo menos sin un plan determinado para ver tal o cual filme, hay siempre un gran número de títulos a elegir. Pero si su opción resulta ser Te Van a Matar (They Will Kill You), puedo asegurarle a esa persona que va a ver una cinta con ciertas escenas que se quedaran en su mente durante días (tal vez semanas o hasta meses), tomando en cuenta, claro, que se trata tan sólo de una película, en este caso el debut en Hollywood para el director ruso Kirill Sokolov.

En la historia, se muestra a una joven llamada Asia Reeves (Zazie Beetz), quien debe sobrevivir durante la noche en el Virgil, un edificio ubicado en Nueva York donde habitan los integrantes de una secta demoníaca. Antes de convertirse en la próxima víctima de esas personas -que tienen como líder a lilith Woodhouse (Patricia Arquette)-, Asia debe vencerlos, para así salvar a su hermana menor, Maria (Myha'la).

Tras un prólogo en el que vemos cómo las dos hermanas se separaron, hay poco tiempo para tomar un respiro en esta película un tanto inclasificable. Tiene acción, pero no es como las cintas de Jason Statham; puede considerarse del género de horror, con gore, pero no es como los filmes de Eli Roth, y si cuenta con algunos toques de comedia, éstos tienen como objetivo que los espectadores queden boquiabiertos con la situación (pude ver a verios con esa expresión). El grupo de asesinos que van dispuestos a acabar con Asia no esperan que ésta sea una experta en artes marciales, pero cuando les corta la cabeza u otras partes del cuerpo, éstos se regeneran y ellos vuelven a perseguirla. Sí, debo decir que es ese tipo de película.

Sokolov es un tipo realmente talentoso, pero su humor y violencia pueden resultar perturbadores para muchos. A fin de cuentas, los villanos bien podrían ser zombies o incluso vampiros (aquí visten gabardinas negras, usan máscaras antigas, palos y bates de beisbol). El fotógrafo Isaac Bauman logra una atmósfera realmente siniestra, con los cuartos en el edificio un tanto oscuros y en los que predomina el color rojo (más vivido todavía por la sangre derramada). Nunca olvidaré una larga secuencia en la que la heroína es perseguida -a gatas- por los miembros de la secta por un sótano, para luego subir por las paredes, mientras se arrastra un ojo (sí, un ojo) para dar con ella. El director toma al edificio como otro personaje, tal y como se  ha visto en secuencias de las películas Delicatessen (1991), Frontier(s) (de 20027), Hotel Artemis (2018) y Silent Night (2023), igual de impactantes.

Gran parte del atractivo en la promoción de la película son los villanos, interpretados por Patricia Arquette, Heather Graham (en un buen regreso) y Tom Felton. Resultan especialmente temibles y divertidos de principio a fin. Me pregunto cómo habrá sido la junta con ejecutivos en Hollywood en la que se presentó la propuesta para filmar este guión, en el que hay una trepidante pelea final y una cabeza de cerdo que habla (algo parecido al jabalí de Inosuke en Demon Slayer, sólo que más terrorífico). Tal vez se aceptó por la fiebre de comedias de horror, o por un próximo filme de mayor presupuesto para Kirill Sokolov. Es una casualidad que a la par de Te Van a Matar se exhiba en cines Boda Sangrienta 2, una cinta que tiene ciertos puntos en común en el argumento. El filme de este director ruso es desconcertante, pero atractivo, y en comparación, la película de Matt Bettinelli-Olpen y Tyler Gillett resulta una futil tontería. 

👍👍👌

(Fotografías: Cortesía Warner Bros. Pictures)

MUST MOVIES.- Pasajero (CineCANÍBAL) - CRÍTICA

Dirigida por Harry Lighton; con Harry Melling, Alexander Skarsgard, Douglas Hodge y Lesley Sharp. 107 mins. (CineCANÍBAL)

Por Julio Cortés

El año pasado una de las más grandes sorpresas en el Festival de Cannes fue Pasajero (Pillion), el debut en largometrajes para el director británico Harry Lighton. Más allá de la promoción generada por el renombre de sus dos estrellas principales (Harry Melling y Alexander Skarsgard), la película es el resultado de un profundo trabajo actoral y de un depurado guión, escrito por el propio Lighton, quien adaptó el libro Box Hill, de Adam Mars-Jones.

Melling interpreta a Colin, un chico tímido que vive con sus padres y que trabaja cantando (como parte de un cuarteto) en un restaurante. Una noche conoce a Ray, quien forma parte de una banda de motociclistas y tiene una vida misteriosa. Casi de inmediato Colin se enamora, y a los pocos días ambos inician una relación en la que uno es el dominante y el otro el sumiso. Pero con ello, el joven ve transformada su vida en múltiples formas, sin imaginar las consecuencias que todo eso le traerá.

El gran número de escenas atrevidas en Pasajero es tan sólo una capa que poco a poco se va desvaneciendo hasta mostrar una historia de amor, no tan bien tratada como en My Own Private Idaho (un clásico), pero sí mucho mejor que en Call Me By Your Name o en 120 BPM (tomando en cuenta que el argumento de este último filme tenía un importante contexto social). Con humor, pero también con lágrimas, Lighton se adentra en la relación que se va complicando, no por culpa de la persona que cede, sino por la que ordena. La muestra de las costumbres en la banda de motociclistas gays -con sus encuentros íntimos y un singular picnic sexual en un bosque- transmite el mensaje de que es una tribu urbana como muchas otras, a la que Colin ingresa tanto por curiosidad como el creciente interés que tiene por Ray, un hombre de personalidad opuesta, cuyo misterio es lo que más le atrae, al grado de cambiar drásticamente de imagen.

Los problemas comienzan tras un encuentro -formal- de ambos hombres con los padres de Colin, y una fuerte discusión que involucra a la madre de éste (interpretada por Lesley Sharp) con Ray. Resulta dolorosa una escena en la que el protagonista le pregunta al motociclista si ya puede dormir otro día en su cama, recibiendo una tajante negativa. En la recta final de la cinta hay una secuencia muy bien hecha, en la que ambos salen al cine y luego descansan en un parque. Es evidente que Ray comienza a enamorarse, mostrando una vulnerabilidad que él mismo no se permite. Es una persona que oculta algo en su pasado, y por lo cual no quiere comprometerse, con efectos inevitables. 

Es inevitable que en las últimas escenas el público no sienta algo de compasión por Colin, quien sale transformado interiormente por todas sus experiencias. Pasajero no es una película para todos los gustos, pero eso no quiere decir que no tenga momentos muy brillantes y un guión sin duda interesante, reflejo de que Harry Lighton tiene futuro como director, y no sólo en este género. Se nota el sentimiento que le puso a su trabajo, y cualquier filme que logre que uno sienta afecto por sus personajes principales vale la pena.  

👍👍👍

(Fotografías: Cortesía CineCANÍBAL)