F1 es una de las películas más caras de la historia, pero fuera de sus múltiples patrocinadores y el objetivo de lucir las carreras de autos a nivel internacional, fue otro gran trabajo del director Joseph Kosinski. Nadie más que Brad Pitt podría haber interpretado al personaje principal, Sonny Hayes, un piloto con la suficiente humildad para ayudar al novato Joshua Pearce (Damson Idris). La cinta se hizo para disfrutarse en un cine con la pantalla más grande, y aunque su argumento es trillado, fue el paquete completo el que dio como resultado entretenimiento emocionante y de calidad, por el que valía la pena el precio de un boleto.
El director Paul Thomas Anderson regresó con otra poderosa película que resulta una garantía para que sus actores principales (ahora son Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Teyana Taylor y Chase Infiniti) sean nominados a múltiples premios. Mucha acción y toques de comedia hacen de One Battle After Another un filme en la misma línea de los que presentaban los hermanos Coen en los 90s, pero su único defecto es la insoportable música de Jonny Greenwood, quien por primera vez falló por completo.
En apariencia, Weapons es una película de terror con toques sobrenaturales, pero el director Zach Cregger supo dar el giro de tuerca adecuado en el momento correcto, para así provocar verdadero pánico con las suficientes escenas sangrientas. En pocas palabras, no es un filme light como los de M. Night Shyamalan.
El director Drew Hancock combinó a la perfección la violencia con la ciencia ficción en un filme que presenta a Sophie Thatcher como la más bella robot acompañante, enfrentada a una situación en la que nadie es quien parece ser.
Tras una larga ausencia Jason Statham regresó con otro papel de vengador y defensor, de la mano del director David Ayer y sin rodeos en el argumento. A Working Man fue prueba de que el actor inglés todavía tiene mucho que dar y supera por mucho a Liam Neeson en este tipo de personajes.
Dirigida por Paul Thomas Anderson; con Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Benicio del Toro y Chase Infiniti. 162 min. (Warner Bros. Pictures)
Por Julio Cortés
Siempre es bienvenido el trabajo conjunto entre un gran director y un gran actor, por lo que de alguna manera, cuando se anunció que Paul Thomas Anderson y Leonardo DiCaprio se encontraban en el rodaje de Una Batalla Tras Otra (One Battle After Another), era fácil predecir que la película sería trascendente. Al igual que otros realizadores como David Fincher y Darren Aronofosky (que involuntariamente "garantizan" nominaciones para los actores de sus filmes), Anderson presenta en su décima cinta una adaptación muy libre de la novela Vineland de Thomas Pynchon, centrada en la frontera de Estados Unidos y México.
DiCaprio interpreta a Bob Ferguson, un revolucionario fracasado en un
constante estado de paranoia por culpa de las drogas. Vive con su hija Willa (Chase Infinity) desde que la madre de ésta, Perfidia (Teyana Taylor) los abandonó. Un día, Bob (quien en su
juventud fue conocido como Pat Calhoun, líder del grupo terrorista French 75)
descubre que Willa ha desaparecido, pero también que su antiguo enemigo, el
coronel Steven J Lockjaw (Sean Penn), está persiguiéndolo, por lo que el ex radical se decide a
rescatar a su hija, al mismo tiempo que lidia con las consecuencias de su
pasado.
Como en todas sus películas, Paul Thomas Andersonmaneja el argumento para que sea visto en dos niveles: una
crítica social a varios temas y una historia entretenida, lo suficientemente atractiva para causar curiosidad en el público. En
este filme Leonardo DiCaprio tiene otro personaje intenso, en la misma línea de los que ah interpretado en The Revenant, Shutter Island, The Departed y Blood Diamond. Ferguson es un hombre con fuertes conflictos internos, de la misma forma
que el militar interpretado por Sean Penn, quien siente una atracción sexual por Perfidia (una
afroamericana), pero no se atreve a revelarlo cuando es invitado a formar parte
de los Christmas Adventurers, un club cuyos integrantes promueven la supremacía
blanca. Los años pasan y el coronel encargado de atrapar inmigrantes está
empecinado en encontrar a Bob (cuyo nombre verdadero es Pat Calhoun, de sus
tiempos como terrorista), pero su verdadero objetivo es que le entregue a esa
mujer.
Un punto siempre importante es que los personajes resulten interesantes, y hay varias secuencias largas muy efectivas.Una se desarrolla en una carretera, con cuatro autos; otra muestra a Bob desde que contacta al profesor de karate de Willa hasta que huye con un grupo de inmigrantes por los techos de unas casas, para al final ser capturado (con ello no estoy revelando ningún punto clave en el argumento), y es única la escena en la que Lockjaw hace uso de un equipo portátil para pruebas de ADN.
Benicio del Toro, James Raterman, Tony Goldwyn y John Hoogenaker tienen sólidos papeles de reparto, y Anderson presenta de nuevo a sus colaboradores habituales Alana Haim y Jonny Greenwood, aunque la pretenciosa música de este último resulta una distracción y tal vez el único detalle malo del filme. En el fondo, Una Batalla Tras Otra es una película de acción que trata acerca de un padre que lucha por salvar a su hija secuestrada, pero la profundidad en la que se presenta el conflicto es lo que reafirma el rango excepcional de Paul Thomas Anderson. Esta es una de las mejores películas del año.
Nota: Una Batalla Tras Otra podría obtener unas ocho nominaciones al premio Oscar el año próximo,pero algo curioso es el tiempo que Leonardo DiCaprio y Sean Penn ocupan en pantalla; sus personajes son igual de importantes, aunque no se puede negar que es Leonardo la estrella principal de la película. Si ambos artistas resultaran nominados, lo más adecuado es que estuvieran compitiendo en la misma categoría (Mejor Actor).
Dirigida por Michael Chaves; con Patrick Wilson, Vera Farmiga, Mia Tomlinson y Ben Hardy. 135 min. (Warner Bros. Pictures)
Por Julio Cortés
La saga de películas de terror de El Conjuro (The Conjuring) comenzó en 2013, y nadie se imaginaba que el primer filme iba a tener tanto dos secuelas -estrenadas en 2016 y 2021- como dos spin offs: Annabelle y La Monja (The Nun). Las cintas están basadas en hechos aparentemente reales, y muestran los casos investigados por Ed y Lorraine Warren, expertos en situaciones paranormales, interpretados por Patrick Wilson y Vera Farmiga. Ahora por fin se estrena una cuarta película de la serie, Últimos Ritos (Last Rites), que sigue en la misma línea y que provocará mucha curiosidad entre los fans.
Esta cuarta parte comienza con un vistazo a la experiencia que Ed y Lorraine tuvieron en 1964, durante el nacimiento de su hija Judy (Mia Tomlinson). Después se muestra una serie de eventos que suceden en 1986, en el interior de la casa de la familia Smurl, originarios de Pensilvania. Los Warren viajan hasta allá y descubren que en el lugar se cometieron una serie de crímenes; al mismo tiempo ellos preparan la boda de Judy, quien se da cuenta que tiene habilidades psíquicas.
Aunque los fans de estas películas han visto todas y seguramente irán al cine para adentrarse en este caso, una de las ventajas de los filmes de El Conjuro es que puedes ver tan sólo un filme y no será necesario conocer las otras cintas de la saga. Siempre se presenta un texto que explica los pormenores del argumento y lo que les espera a "los famosos investigadores de lo paranormal", lo cual ayuda mucho. Hay muchos efectos especiales, escenas de acción, objetos que se mueven, exorcismos, pero siempre un final feliz y conmovedor; esa fue la fórmula que aprovechó el director australiano James Wan, haciendo los argumentos un tanto más light y logrando que los espectadores tengan empatía con los personajes. Fue a partir de 2021 cuando él decidió fungir como productor de estos filmes, seleccionando a Michael Chaves para que los dirigiera.
Esta es una -aparente- despedida de estos personajes al público, y debido a ello se le da más importancia a los conflictos de los Warren que de los Smurl. Si las anteriores tres películas de la saga eran en los años 70, ahora Chaves logra bien ambientar todo en 1986, con el caso cubierto en un principio por la prensa, pero después ignorado por sus detalles oscuros. Vera Farmiga y Patrick Wilson están de nuevo muy bien como la pareja protagonista, pero lo malo es que se han encasillado en esos roles. Un punto a favor es el trabajo de la debutante Tomlinson y de Ben Hardy, como la hija y el yerno en la familia; ambos son el ancla por si llega a haber una secuela más, con otra pareja de investigadores.
En cada caso que investigan, Ed y Lorraine Warren guardan en su casa un objeto que provoca el conflicto en cuestión; ahora es un espejo, pero también hay detalles siniestros, como una anciana de aspecto aterrador, un muñeco vestido de rojo con movimientos extraños y un tipo que más bien se parece a Marilyn Manson. Los últimos 20 minutos de El Conjuro 4: Últimos Ritos cuentan con un ritmo vertiginoso y sustos por todos lados.No es un filme indispensable, pero sí recomendable para los fans del género, quienes también reconocerán la aparición fugaz de actores y actrices de las tres primeras cintas, como Lili Taylor, Mackenzie Foy, Frances O'Connor y Julian Hilliard. Con esto queda comprobado que el terror predomina en los blockbusters de 2025.
Dirigida por Zach Cregger; con Josh Brolin, Julia Garner, Benedict Wong, Amy Madigan y Alden Ehrenreich. 128 mins. (Warner Bros. Pictures)
Por Julio Cortés
Parte de la campaña publicitaria de esta película en Estados Unidos consistió en "informar" sobre la misteriosa desaparición de personas, al estilo de lo que sucedió con la cinta The Blair Witch Project en 1999. En realidad eso no era necesario, porque aquel filme narraba el argumento a manera de falso documental, y La Hora De La Desaparición (Weapons) no. Es, en cambio, una película de horror y misterio que se ha convertido en el último éxito de taquillas de este verano, producida por un gran estudio y que marca el regreso del director Zach Cregger, quien hace tres años obtuvo fama gracias a la cinta Barbarian.
La historia se desarrolla en el pueblo de Maybrook, Pennsylvania, cuando todos los niños -menos uno- de la misma clase desaparecen misteriosamente la misma noche, a las 2:17 AM. Poco varios habitantes (la maestra Justine -Julia Garner-, el patrullero Paul Morgan -Alden Ehrenreich- y el director de la escuela Marcus Miller -Benedict Wong-) se preguntan quién o qué está detrás de esos eventos, por lo que se deciden a investigarlos.
Desde un principio esto refleja que el director Cregger ha visto demasiado la obra fílmica de David Lynch, sobre todo en cuanto al misterio. Su admiración por la serie de televisión Twin Peaks se refleja en el tratamiento de cada uno de los personajes del pueblo, y eso es un acierto, pues logra generar en el público curiosidad por la vida de ciertos habitantes, como James (Austin Abrams), un drogadicto que pasa a ser realmente peligroso. El héroe es sin duda Graff, padre de uno de los niños desaparecidos, quienes dan un toque algo ridículo corriendo por las calles como si se encontraran en un ballet. Y aunque es algo desesperante ver a Julia Garner con el mismo look, su actuación es buena. Casualmente ella participa en dos películas que han sido número 1 en taquillas de Estados Unidos (siendo la otra The Fantastic Four: First Steps).
La primera hora de este filme es más bien aburrida, pero después se convierte en una verdadera película de horror, con escenas muy violentas y que dejan de lado el desenredar el misterio, para que uno se centre en imaginar quién sobrevivirá. En ese aspecto Cregger se asemeja a directores como Ari Aster y Robert Eggers, y es sincero al no suavizar la película que él mismo escribió. Esto dista mucho de ser la desilusionante Sinners (estrenada este mismo año), pero también la serie de filmes de miedo light de M. Night Shyamalan, que afortunadamente dejaron de estar de moda hace ya mucho tiempo. El director aprovecha bien a sus actores, luciendo a cada uno: la gran Amy Madigan hace un espectacular regreso en esta cinta, y Wong...bueno, digamos que participa en una secuencia que resulta un homenaje directo a la del filme Irreversible que involucraba un extintor.
La Hora De La Desapariciónno es una película para todos los gustos, y en ese sentido, su éxito resulta sorpresivo. Hubiera sido mejor que otra cinta de este género, como 28 Years Later, corriera con la misma suerte, pero no todo podía resultar perfecto. El filme de Zach Cregger tiene un argumento que ya se ha tratado en múltiples ocasiones, pero su violencia sin concesiones es el ingrediente necesario para que las películas de horror vuelvan a dominar en las taquillas y que, para bien o para mal, sean valoradas. No puedo recomendarla del todo, pero tampoco rechazarla, porque mantiene el objetivo de director por alejarse de otros filmes deliberadamente más accesibles. En ese sentido, considérenla diferente, lo cual ya es algo.
Dirigida por Joseph Kosinski; con Brad Pitt, Damson Idris, Javier Bardem y Kerry Condon. 155 mins. (Warner Bros. Pictures)
Por Julio Cortés
La promoción de la película F1 comenzó desde hace casi dos años, cuando se dieron a conocer fotografías de Brad Pitt en distintas competencias de Formula 1 alrededor del mundo, además del presupuesto del filme (casi 300 millones de dólares) y las propias declaraciones del actor, en las que daba con detalle el argumento de la cinta. Con esos antecedentes, era lógico que la gran prueba para el director Joseph Kosinski (conocido por películas como Oblivion y Tron: Legacy) era presentar un trabajo digno y que con suerte se regresara la inversión.
Sonny Hayes (Pitt) fue el piloto más
prometedor de la Fórmula 1 en los años 90, hasta que sufrió un aparatoso
accidente. Ahora vive en su camioneta y va de un lugar a otro, pero un día lo
encuentra su amigo Rubén Cervantes (Javier Bardem), quien fue su compañero en
las pistas y ahora dirige un equipo de F1 en problemas. Rubén convence a
Sonny para que logre que la escudería tenga victorias, pero debe de competir
junto a Joshua Pierce (Damson Idris), un joven piloto que está decidido a
marcar su propio ritmo, y que ve como una amenaza al veterano Hayes.
A pesar de su larga duración, F1 (o Formula 1) es una película muy dinámica, con el Brad Pitt que no es arrogante; el mismo que vimos en Babel, World War Z y Moneyball. Su personaje de Hayes es un piloto con experiencia que no oculta las fallas que cometió y que intenta poner en su lugar a Pierce, un novato que aún no vislumbra que habrá una decadencia en su carrera. Bardem brilla como Cervantes, quien casi siempre confía en el potencial de su amigo, al grado de buscarlo hasta en una lavandería. Resulta gracioso ver una imagen que muestra un tabloide de los 90s en los que aparecen ambos pilotos; los diseñadores del filme buscaron una fotografía de Brad, probablemente en la película Cutting Class, y de Javier en la época de sus trabajos con el director Bigas Luna.
Las secuencias durante las carreras de autos son espectaculares y hábilmente filmadas por Kosinski; la bella Kerry Condon brilla como Kate McKenna -el interés romántico del protagonista- y hay también muchos cameos de estrellas de la Formula 1, como Max Verstappen, Carlos Sainz Jr., Sergio Pérez, Charles Leclerc y Nyck de Vries, por citar tan sólo a algunos (Lewis Hamilton es alguien decisivo en el argumento, por razones que aquí no revelaré).
Hay también inevitables escenas que sirven para promocionar los productos de patrocinadores, pero lo esencial es que el director no se centra en el glamour del público en las carreras, sino en el trabajo de los pilotos y de los miembros de las escuderías (algo que no trató bien la cinta Days of Thunder, pero sí Ford v Ferrari). Si a eso le sumamos un potente soundtrack -lleno de buenas canciones y grandes estrellas-, tenemos un gran espectáculo, y una de las mejores películas del año. No te la pierdas.
Esta canción se encuentra en el álbum 24K Magic, de Bruno Mars, que acaba de ganar el Grammy. Pero hace algunas semanas se le hizo un remix agregando el rap de Cardi B (una de las triunfadoras el año pasado en los charts), lo cual ha llevado a Mars de nuevo al Top 3 de Billboard. Eso no le quita a Finesse ser una especie de homenaje al New jack swing de los 90's, aquél de Bobby Brown y Bell Biv Devoe. Es un gran track dance y uno de los mejores que ha lanzado Bruno en los últimos tres años.
Aquí está el más reciente trailer de Wonder Woman (Mujer Maravilla), la más reciente superproducción basada en personajes de cómics DC. Tanto la directora Patty Jenkins, como los protagonistas (Chris Pine y Gal Gadot) visitarán México para promocionar la cinta (algo larga, cercana a las tres horas de duración), que se estrenará el 2 de junio. Uno de los grandes estrenos este verano a nivel mundal.
El proyecto para llevar a la pantalla grande la serie de TV clásica CHIPS (por California Highway Patrol) estuvo preparándose por muchos años. Wilmer Valderrama iba a hacer el personaje de Frank Poncherello, pero finalmente es Dax Shepard el que se quedó con el proyecto, escribiendo, dirigiendo y protagonizando (junto con su esposa Kristen Bell) este filme, en la misma línea que The Green Hornet y Baywatch (o sea, nada que ver con la idea original del programa de TV). Poncherello es ahora Michael Peña. CHIPS se estrena en México el 7 de abril.