Dirigida por Thomas Kail; con Catherine Laga'aia, Dwayne Johnson, Rena Owen y John Tui. 115 mins. (Disney)
Por Julio Cortés
De los filmes live action de Disney basados en cintas de animación, uno de los más comentados (aunque no muy esperado) desde su filmación fue Moana, ya que cuenta en su elenco principal con Dwayne Johnson The Rock. Él dio su voz al personaje de Maui en la película de 2016, y realmente él fue quien apoyó en gran parte que este nuevo proyecto viera la luz (en un sentido más positivo y diferente a lo que hizo Jamie Lee Curtis en la secuela de Freaky Friday, de la cual es mejor no ahondar en detalles). Las canciones de Moana fueron escritas por Lin-Manuel Miranda (alguien nada ajeno a Disney), y es precisamente uno de sus amigos, Thomas Kail, el que fue elegido para dirigir esta versión de 2026.
Moana (Catherine Laga'aia) es una chica que vive en la isla polinesia Motunui, y ha sido elegida por el océano para regresar a Te Fiti (la diosa de la naturaleza) una piedra preciosa conocida como "el corazón verde", que fue robado tiempo atrás por el semidiós Maui (Dwayne Johnson), para darle a la humanidad el poder de la creación. Mientras Moana se alista para convertirse en la nueva jefa de la isla, decide emprender un viaje, encontrar a Maui y que éste devuelva el corazón, pues sólo así regresará la prosperidad a Motunui y se reducirán las tormentas en el mar. El problema es que el semidiós perdió tanto la joya como su anzuelo mágico.
Esta producción de Moana fue muy costosa, y resulta arriesgado poner a un director de obras musicales como Kail a cargo de algo que implica mucho (pero mucho) CGI. Afortunadamente su trabajo aquí es competente, pero su gran apoyo es que casi todo el público conoce el filme original. Hay buenas secuencias, como en la que Moana y Maui se enfrentan a los Kakamora (unos piratas con forma de cocos) y otras que transcurren de noche, lo cual da pie a un colorido espectáculo. Lo malo es que cuando surge el momento de mayor emoción comienzan las canciones tipo Broadway. Siempre he dicho que todas estas películas deberían de contar con una versión alterna, NO singalong (en las que el público canta siguiendo la letra), sino SIN canciones, lo cual restaría mucho tiempo y le daría dinámica a la historia. También ayudaría mucho que los DVDs (sí, siguen saliendo a la venta DVDs de estos filmes) contaran con una versión sin esos tracks, pero lo que se ve en pantalla es el producto terminado, por lo que es muy difícil que esa tradición desaparezca.
La joven actriz australiana Catherine Laga'aia (hija del actor Jay Laga'aia, el capitán Typho en dos películas de Star Wars) está bien en el personaje de Moana, aunque en estos casos la prueba más difícil es lo que venga en su carrera (o ¿alguien recuerda a Mena Massoud como Aladdin?). Afortunadamente aquí no hay pretexto para polémicas de blackwashing como surgió en The Odyssey o How To Train Your Dragon, pero lo cierto es que Johnson es demasiado viejo para interpretar al Maui de animación (la peluca que usa el actor siempre fue calificada por el público como ridícula). Aunque Catherine y Johnson hacen buen equipo y son héroes bastante agradables, todo reafirma que los diseños en las cintas originales transmiten a los niños un carisma singular, y de ahí su éxito a nivel mundial.
También destaca la participación de la gran actriz neozelandesa Rena Owen, en el papel de la abuela Tala, pero ese acierto contrasta con el error de no haber incluido más escenas con Pua, el cerdo que es la mascota de Moana, y que en la versión animada aparece mucho en pantalla. Este live action se distingue de otros muchos en que la historia original casi es respetada al cien por ciento, dejando a un lado la moda de las versiones libres que tanto han polarizado al público. La película es colorida y entretenida, pero sólo provoca que el impacto de recordar que ya pasaron diez años desde la original Moana -un filme en un grado superior- sea más fuerte.
👌👌👇
(Fotografías: Cortesía Walt Disney Pictures)



