Dirigida por David Ayer; con Brad Pitt, J.K. Simmons y Anna Lambe. 101 mins. (Paramount)
Por Julio Cortés
Brad Pitt es un actor muy versátil, y más de tres décadas de carrera consolidan eso. Tal vez, a estas alturas, lo único que le falte hacer es un musical, algo con lo que varios de sus contemporáneos ya han probado. Pero más que en la acción y el humor negro, Pitt es un experto en los dramas, llegando a exponer matices insospechados. El Corazón De La Bestia (Heart Of The Beast), su segundo trabajo con el director David Ayer, se distingue porque es un filme con pocos diálogos, pocos actores, un adorable perro llamado Uber en el rol coestelar, y el máximo de intensidad.
Pitt interpreta a James Belmont, un veterano de las Fuerzas Especiales que hace un viaje a los bosques de Alaska junto con su perro Odin (Uber). Un día, ambos tienen un aterrador accidente aéreo, quedando varados en lo profundo de la naturaleza. La única esperanza es caminar cientos de millas hasta encontrar un lugar donde estar a salvo, y mientras tanto deben cuidarse el uno al otro de los peligros de animales salvajes y las inclemencias del tiempo.
Este es un trabajo singular, porque combina los elementos de las cintas de guerra, las de sobrevivencia y las de perros. Todas tienen un esquema definido, pero al final, el público lllega a sentir empatía por los personajes, quienes terminan la aventura completamente transformados. Belmont considera a Odin, más que una mascota, como a un entrañable amigo. A sus compañeros soldados los perdió en combate (hay escenas de ello por medio de flashbacks), y así conoció al perro, que fue maltratado por dos personas, a quien el militar eliminó. No se proporciona más información acerca de los dos personajes principales: ni de tipo familiar, ni de dueños pasados, ni siquiera el motivo principal de la excursión que hacen. Pero los dos padecen trastorno de estrés postraumático, lo cual generó en ellos un vínculo especial.
J.K. Simmons hace una pequeña aparición como un explorador (algo ermitaño y extravagante) que irrumpe en la complicidad de James y su perro. El efecto que busca el director con esto es, en un principio, provocar una atmósfera tensa y de miedo, pues podría tratarse de un asesino u otro ex militar. Pero tras unos minutos, se muestra su buena fe. El personaje también podría ser algo simbólico, que realza los valores de los dos amigos, o que predice un final inevitable (lo cual puede verse en un regalo que deja antes de marcharse una mañana). Algo realmente interesante es ver que Belmont piensa en todo y es una caja de sorpresas en cuanto a elementos de supervivencia y primeros auxilios, pues tras la destrucción del hidroavión en el que viajan, suceden varios accidentes que cada vez son más graves: una caída a un río, una fractura, troncos en el fango, más heridas y hasta el ataque de unos lobos (hay una extraordinaria secuencia submarina en la que Pitt extrae de los restos de la aeronave dos pesados contenedores llenos de ropa, una tienda de campaña y kits de navegación). Un plus en la película es la fotografía de Mauro Fiore (ganador del Oscar por Avatar), que resalta paisajes asombrosos, causando ese contraste de lo bello de la naturaleza con lo vulnerable del ex militar y Odin ante peligrosos depredadores.
Las películas que han tratado (total o parcialmente) estos temas (Into The Wild, Dog, The Revenant o Arctic) difieren en sus dosis de melodrama, violencia, comedia y acción; las cintas que realizadores como Quentin Tarantino y David Fincher han hecho con Brad Pitt han explotado el lado carismático de éste en personajes muy memorables. Pero no hay que olvidar el primer filme que David Ayer hizo con él: Fury, en el que casualmente Pitt también interpretaba a un militar, y en el que Ayer logró que el actor transmitiera una fortaleza singular. Ahora, en El Corazón De La Bestia, ese efecto se mantiene, pero con más fuerza y lucimiento, en una actuación intensa y conmovedora que nadie debe perderse. Esta es una de las mejores películas del año.
👏☝👍👍👍
(Fotografías: Cortesía Paramount Pictures)
(El año pasado Brad Pitt estelarizó F1, una película que en el conteo de Must Movies a Lo Mejor De 2025 fue la número 1. Puedes revisar la crítica de F1 dando click aquí)

