Dirigida por Andrew Stanton; con las voces de Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack y Conan O'Brien. 102 mins. (Disney)
Por Julio Cortés
La última vez que supimos algo acerca de los personajes Buzz y Woody fue hace siete largos años, y ha transcurrido el tiempo suficiente para que los estudios de animación Pixar y la compañía Disney prepararan otra película de la saga de Toy Story. Ahora fue Andrew Stanton -responsable de éxitos como Finding Nemo y WALL-E- el elegido para dirigir esta nueva aventura. Una tarea difícil, porque hay que captar la atención tanto del público infantil como del adulto. Además, había que superar un tropiezo grave: Lightyear, de 2002, un intento de spin-off que resultó un fracaso y... que es mejor olvidar.
La niña Bonnie (con voz de Scarlett Spears), quien ahora es dueña de juguetes como el astronauta Buzz Lightyear (con voz de Tim Allen), la vaquera Jessie (con voz de Joan Cusack), el caballo Bullseye y el perro Slinky (con voz de Blake Clark), recibe como regalo de sus padres una tablet llamada "Lily" (con voz de Greta Lee), supuestamente para combatir su timidez y entrar en contacto con otros niños. Pero la llegada de Lily inquieta mucho a Jessie, quien nota que Bonnie está prefiriendo más ese dispositivo que a los juguetes, por lo que llama a su amigo Woody (con voz de Tom Hanks) para intentar que la diversión vuelva a ser la de antes.
¿Es realmente necesaria una quinta película de Toy Story? Pues sí, y no. Sí, porque es necesario casi eliminar de la serie la cuarta parte, en la que un personaje que era muy secundario en las primeras aventuras pasaba a ser la líder, dejando al vaquero y al astronauta casi como sus asistentes; también porque ahora, por fin, se le da la importancia a lo largo de todo el argumento del filme a Jessie y a Buzz Lightyear (una pareja singular que es la favorita de gran parte del público). Y no, porque realmente las cintas de la saga que permanecen como clásicas son las dos primeras, de 1995 y 1999. Aunque pueden lucir ahora primitivas por la tecnología de aquel entonces, tuvieron buenos guiones que combinaban drama, acción y humor, además de largas secuencias finales realmente emocionantes. La tercera parte se defendía, aunque era demasiado sentimental y contaba -caso curioso en una película de Pixar- con un villano carismático y memorable. Ahora ese papel es para una tablet, representando el eterno conflicto entre lo automatizado y lo que funciona sin control (pero con la imaginación).
La gran Joan Cusack regresó tras una muy larga ausencia para darle su voz al personaje de Jessie, que se distingue por nunca darse por vencida. Ella quiere mucho a su dueña Bonnie, pero ésta es muy tímida y no tiene amigos. Sus padres creen que con la tablet -y las redes sociales, por supuesto- lo logrará, pero todo desemboca en un conflicto en el que Jessie termina en una granja cerca donde vive una niña llamada Blaze, que a su vez tiene otros juguetes (un receptor de GPS, una cámara y un entrenador para ir al baño, este último con la voz de Conan O'Brien). La aventura principal va dirigida a las niñas, y quizá pensando en ello Stanton (junto con la guionista Kenna Harris) ideó unos episodios alternos como complemento, y que involucran a decenas de juguetes de Buzz Lightyear que se disponen a ayudar a Buzz y a Woody. Esas secuencias, que muestran toda una tropa de astronautas, están muy bien hechas y es lo más memorable de la película. Desgraciadamente, la inclusión de los personajes de antaño, como Ham, el Señor Cara de Papa o el perro Slinky es muy forzada, y su aparición realmente es breve.
La línea argumental y el mensaje de Toy Story 5 están bien planeados, y es seguro que la película será uno de los grandes éxitos de 2026, tanto por la nostalgia como por la época en la que se estrena. Pero desgraciadamente la realidad es muy distinta, y cada año niños más y más pequeños usan dispositivos electrónicos, además de que estos últimos nunca van a "redimirse", por lo que los juguetes "viejos", o son de colección, o se desecharán más pronto. En ese sentido, la consecuencia de ese mensaje ni está expuesta por completo, ni refleja bien el panorama del aislamiento social, provocado en gran parte precisamente por esas adicciones. Es como una broma cruel, o en el mejor de los casos, demasiado suave. Tampoco hay que ser tan serios con un filme de este tipo, por lo que después de aclarar eso, no hay que subestimar la curiosidad del público por saber si hay alguna mejoría en esta cinta en comparación con las anteriores de la serie, así que, en resumen, Toy Story 5 no le llega a las primeras dos, es un poco menos buena que la tercera, y mucho mejor que la cuarta.
☝👇✋
(Fotografías: Cortesía Disney)







