MUST MOVIES.- Obsesión (Universal) - CRÍTICA

Dirigida por Curry Barker; con Michael Johnston, Inde Navarrette, Cooper Tomlinson y Megan Lawless. 109 mins. (Universal Pictures) 

Por Julio Cortés

Desde 1989, con la película Sex, Lies & Videotape, de Steven Soderbergh, siempre sucede lo mismo: hay un filme de corte independiente y de muy bajo presupuesto que compite con superproducciones, saliendo victorioso en las taquillas y ganando millones de dólares. El género de la cinta en cuestión varía, pero el punto en común es el nicho de público al que va dirigida, que es el juvenil. El más reciente caso (este año precisamente) es Obsesión (Obsession), dirigida por Curry Baker y que presenta actores jóvenes: unos buenos, otros malos, y uno que otro con futuro en Hollywood.

La película muestra las desventuras de Bear (Michael Johnston), un joven que siempre ha estado enamorado de Nikki (Indie Navarrette). Un día él compra un juguete conocido como "sauce de los deseos", que al romperse garantiza cumplir lo que una persona quiere. Bear pide que Nikki lo ame por encima de todo, y a partir de ahí ellos comienzan una relación, pero la chica también transforma su personalidad, mostrando actitudes extrañas y hasta violentas. 

A sus 26 años, Baker es un director competente. No extraordinario, pero en la misma línea de Leigh Whannell (el australiano que comenzó de igual forma, escribiendo la película Saw). Sabe mantener en toda la película una atmósfera de tensión, apoyado por locaciones en las que abunda la oscuridad. Pero lo deficiente en Obsesión es el guión, que parece un listado de detalles de otras películas, como Play Misty For Me y Swimfan (ambas tratan acerca de una mujer obsesionada por el protagonista), además de la mecánica en los filmes de body horror: la figura central encuentra un producto o se somete a un experimento "milagroso", disfruta de ello (no por mucho tiempo) y luego sufre las consecuencias, que son devastadoras. Por otro lado, los efectos que logró -hace más de 25 años- el músico Aphex Twin en sus videos por lo visto traumaron a toda una generación de directores, pero mientras esos clips siguen siendo pesadillescos (o clásicos incómodos para muchos), las películas que han tratado de imitar esas imágenes, como Truth Or Dare o la propia Smile, ya son muy repetitivas. Aquí se vuelve a mostrar esa mueca maliciosa, precisamente en el personaje de la villana, interpretado por Inde Navarrette.

Hay algunas buenas e impactantes escenas, como la muerte de una chica llamada Sarah (Megan Lawless), además del desenlace, que es pieza fundamental para saber si todos los clichés incluidos han valido la pena. Esos detalles no puedo revelarlos, pero el no tener concesiones en lo fuerte de la resolución del conflicto es un punto a favor del director. Michael Johnston no es un actor con mucha personalidad, pero se defiende. Antes mencioné a Navarrette, quien tiene un tipo físico particular, parecido al de Ali MacGraw y Jordana Brewster; eso la distingue de muchas otras jóvenes actrices de ahora, pero los cambios de humor en su personaje llegan a ser caricaturescos, pues de un susurro procede a gritar desaforadamente, como siempre lo ha hecho Adam Sandler (y eso no es un cumplido).

Resulta curioso que en la misma temporada de exhibición de esta película hay otra que consiguió un inesperado éxito: Backrooms, de otro joven realizador, Kane Parsons. Es un filme más denso y pretencioso, no tan visceral como Obsesión. Ahora bien, que el público resulte perturbado y complacido con esta cinta de Curry Baker es muestra de que (desde hace tiempo) las historias de ciencia ficción o superhéroes han pasado a ser vulnerables en cuanto a aceptación (y recaudación en taquillas), por lo que buscan algo que no sea tan inofensivo. Lo que necesita este director es pulirse mucho como guionista, pues las secuencias violentas aquí son las que disimulan lo flojo de la historia, que resulta incómoda de principio a fin.

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(Fotografías: Cortesía Universal Pictures)

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