Dirigida por Ric Roman Waugh; con Jason Statham, Bodhi Rae Breathnach, Naomi Ackie y Bill Nighy. 107 mins. (Diamond Films)
Por Julio Cortés
La saga de películas de John Wick (con Keanu Reeves) volvió a poner en alto el género de acción, pero también generó en gran parte del público la idea errónea de que dichos filmes deben tener un ritmo hiperkinético de principio a fin. Jason Statham es un actor que sabe adaptarse bien a las exigencias de los directores, y en su más reciente trabajo, El Guardián: Último Refugio, se toma las cosas con más calma para delinear bien su personaje.
Michael Mason (Statham) es un ex militar que trabajaba como asesino a sueldo, pero decidió retirarse sin decirle a nadie y por circunstancias misteriosas. Ahora vive aislado en una isla de Escocia, y cada 15 días una niña llamada Jesse (Bodhi Rae Breathnach) le lleva provisiones. Tras una tormenta en la que el tío de ella muere, Michael se hace cargo de Jesse. Mientras tanto, Manafort (Bill Nighy), el antiguo jefe de Mason, envía un grupo de hombres para asesinarlo, ignorando que su ex subordinado hará lo que sea para defender a su nueva amiga.
Mencionaba la cuestión del ritmo en muchas películas de acción para remarcar que varios actores (como Sylvester Stallone en Get Carter, Jackie Chan en The Foreigner o Michael Fassbender en The Assassin) optan por mostrar matices en su interpretación, al nivelar las escenas de peleas cuerpo a cuerpo y de tiroteos con otras que expliquen la personalidad del héroe. Cuando la estrategia no funciona, el público se aburre, pero cuando es efectiva, denota un buen trabajo entre el actor y el director. Ric Roman Waugh muestra la soledad de Michael Mason, al situarlo escondido en una isla, pero todo se debe a que en el pasado le fue asignada una misión en la que debía matar a un hombre inocente, a lo cual se negó. Su aislamiento no significa que sea cobarde, porque viaja a la ciudad para comprar medicinas (pues la niña seaccidentó en la tempestad) y ahí es descubierto. A partir de entonces se alterna la acción con la investigación y la creciente relación tipo padre-hija entre Michael y Jesse.
Martin Ahlgren, el conocido fotógrafo sueco, hace aquí un buen trabajo, logrando una atmósfera sombría, a tono con lo enigmático del personaje principal. En toda cinta de acción es necesario un buen villano, y Bill Nighy brilla como el perseguidor de Mason que estuvo al mando de una fuerza de élite llamada The Black Kites. El conflicto principal puede resultar un poco confuso para algunos (involucra burocracia, política y corrupción), pero eso se compensa con buenas secuencias de acción, entre las que no puede faltar una balacera en un club nocturno, con luces de neón por todos lados.
Hace ya 25 años que Jason Statham decidió tomar el camino de los filmes de acción, y cuenta todavía con mucha energía. En 2012 protagonizó otra película en la que tenía que proteger a una niña: Safe, con una estructura mucho más convencional dentro del género. El Guardián: Último Refugio no es una cinta de transición en su filmografía, pero sí uno de sus más mesurados y mejores trabajos.
👍👍👍
(Fotografías: cortesía Diamond Films)







