Dirigida por Jacob Chase; con Amelia Eve, Lin Shaye, Brandon Perea y Maisie Richardson-Sellers. 106 mins. (Sony Pictures)
Por Julio Cortés
A lo largo de una década, más de cinco personas me han hecho la misma pregunta cuando les menciono alguna película de la saga de Insidious (o La Noche Del Demonio). "¿Es en la que hacen un exorcismo?" Lo que esos amigos confunden es a The Conjuring (El Conjuro) con Insidious y, si bien es cierto que ambas series de filmes han estrenado sus capítulos digamos que de forma paralela, unos centran sus argumentos efectivamente en exorcismos, mientras que los otros muestran a personajes viajando al "más allá", para regresar a la realidad completamente transformados. Para no hacerlo tan complicado: The Conjuring es más intenso y hasta violento, mientras que Insidious es más misterioso, un tanto más light.
Ahora nos llega una sexta entrega en la saga, y la nueva víctima es Gemma (Amelia Eve), una higienista dental que vive junto con su hija en la casa donde ella misma creció. Una noche descubre de una forma terrorífica que puede viajar al más allá, donde están las almas perdidas (también conocidos como "los acólitos"). Gemma siente que algo maligno la persigue, pero también descubre que tiene una habilidad: puede traer de vuelta al mundo real a quienes viven ahí, lo cual podría cambiar todo. Los demonios se dan cuenta de su poder, por lo que ella debe buscar ayuda.
Lin Shaye regresa como la médium Elise Rainier, y aunque su aparición es corta, ella es la única actriz que participa en todas las películas de la saga. Desgraciadamente quien da solución al conflicto es Claire (Maisie Richardson-Sellers), una tatuadora de naranjas -tendrán que verlo para creerlo- que de la noche a la mañana sabe perfectamente todo el proceso para que Gemma enfrente a los espíritus. Siempre pasa en este tipo de cintas: cuando faltan unos 20 minutos para el final, se descubre la causa del problema, y se hace un plan para lo que será el clímax. Aquí no hay gran impacto, porque "los acólitos" cuentan con un maquillaje muy deficiente (era mejor verlos en la oscuridad). Naturalmente, puede haber otra secuela de esta historia, ya que los personajes pueden cambiar, pero el problema es fácilmente adaptable en tiempo y lugar.
Nunca he estado de acuerdo en que para este tipo de películas contraten actores y actrices poco conocidos y no estrellas consolidadas en Hollywood. Lo ideal sería hacer una combinación, y así el resultado podría ser explosivo. Sin embargo, hay que destacar aquí a la británica Amelia Eve, que cuenta con un carisma especial. Es fácil ver que Chase la seleccionó por el parecido que ella tiene con Naomi Watts (quien hace ya casi un cuarto de siglo protagonizó The Ring, cinta que reforzó toda esta tendencia). ¿Es realmente necesario un filme como La Noche Del Demonio: Están Entre Nosotros? No necesariamente, pero siempre hay nuevos espectadores para estas historias de miedo, con tal de que éstas no sean las que hacía M. Night Shyamalan. Nadie quedará muy impactado al ver esto, pero para entenderlo no es necesario ver el capítulo que le antecede, lo cual en esta época sí que es un punto extra.
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(Fotografías: Cortesía Sony Pictures)



