Dirigida por Alejandro González Iñárritu; con Tom Cruise, John Goodman, Riz Ahmed, Sandra Hüller y Jesse Plemons. 129 mins. (Warner Bros.)
Por Julio Cortés
Cuando comienza Digger, la nueva película del director mexicano Alejandro González Iñárritu, se muestra un paisaje con un contorno que se asemeja a las cortinas que abren y cierran la pantalla de un cine o un teatro, como lo hizo Baz Luhrmann en Moulin Rouge. Pero segundos después nos damos cuenta que es la ventana en la recámara de Digger Rockwell (Tom Cruise), el personaje principal de este filme. Y desde ese primer minuto, nos adentramos en una atmósfera extraña, pero perfectamente planeada. Es una advertencia de que no estamos ante una superproducción convencional.
Aunque Digger nunca menciona su edad, probablemente ronde los 80 años. Él es un magnate petrolero que hace un extraño home office supervisando sus negocios. Un día descubre que su mascota (una gata llamada Maggie) está a punto de morir, y al poco tiempo el científico Ganesh (Riz Ahmed) le informa a Rockwell que un gigantesco bloque de hielo hará impacto con Alaska, todo debido al cambio climático. El problema va en aumento, por lo que el presidente Compson (John Goodman), quien padece cáncer anal, se réune con Digger y otros miembros de su Gabinete para discutir las medidas necesarias, aunque "Judy" (como le llama Ganesh al iceberg que causará millones de pérdidas humanas) avanza muy rápidamente, por lo que la catástrofe es inminente.
Digger son cuatro guiones tratando de sobresalir en una misma película, y no es difícil notar que los encargados de esta tarea (Alexander Dinelaris, Sabina Berman, Nicolás Giacobone y el propio Iñárritu) se orientaron, cada uno por su lado, a cierto tema de la historia, para después conjuntar todo. Está el conflicto político-climático, el humor irónico (bastante simplón), la compleja personalidad del magnate, y los trasfondos de la historia principal de principio a fin. Es una película muy parecida a Birdman (de 2014) y Bardo (de 2022), otros dos trabajos de Iñárritu; el primero fue aclamado por la crítica, y el otro ignorado tanto por su distribución como por su contenido aparentemente autobiográfico. Pero mientras esos filmes eran realmente un ejercicio de estilo (muy técnicos visualmente), el nuevo es una imposición del estilo del director, que ya se está volviendo repetitivo: la fotografía de Emmanuel Lubeski, aquí resaltando una paleta de colores naranja y café, con luz de neón para un efecto opresivo; las tomas en contrapicada queriendo hacer un Dr. Strangelove moderno, la música de Cosmo Sheldrake, conformada casi en su totalidad por percusiones...en pocas palabras, todo está ahí.
Obviamente, el atractivo principal de este filme es ver a Tom Cruise de regreso en el cine de arte y con una actuación arriesgada. Si bien es cierto que al principio de la película el efecto de su caracterización es más bien grotesco -como la que tuvo Leonardo DiCaprio en las últimas escenas de J. Edgar-, a medida que transcurre la historia Cruise va adentrándose más y más en el papel, apoderándose de éste al grado de lucir no tan falso como el muñeco animatrónico que es la gata Maggie. Sí, es el mismo actor de Mission: Impossible (de hace ya 30 años) y Top Gun (de hace 40), pero con mucha más experiencia, aquí haciendo sólo una escena de riesgo, cuando escala unos muebles junto a la chimenea de su casa para tomar una pala, que es el elemento emblemático de las imágenes promocionales de Digger. Un largo monólogo (de unos 15 minutos) puede considerarse el pase automático de Tom a la nominación al premio Oscar, pero la secuencia en la que hace eso es uno de los puntos más bajos de la cinta. No por él, sino por Iñárritu, quien calca de forma obvia pasajes visuales de la obra del director Roy Andersson (específicamente de las películas Songs From The Second Floor y You, The Living). Eso resta originalidad a todo, y es una lástima, porque éste es el Tom Cruise de las grandes ligas, el de Jerry Maguire, Magnolia, Eyes Wide Shut, Vanilla Sky y Lions For Lambs, aunque lo máximo de su intensidad dramática, insuperable, siempre será Born On The Fourth Of July.
Es innegable que Digger es uno de los trabajos más arrogantes de Alejandro González Iñárritu, pero tiene sus momentos espectaculares (aunque no exactamente divertidos). El público debe estar advertido de que, a partir del minuto 35, hay un giro de tuerca en la película, el cual no revelaré, pero una pista podría ser la idea que expone el primer minuto (sólo el primero) del videoclip de la canción Oh Sherrie, de Steve Perry. No puedo recomendar del todo este filme, ya que es una recopilación de ideas e influencias, más no algo nuevo. Tampoco puedo condenarlo del todo, porque tiene una actuación impecable de su estrella principal. Con base en la obra fílmica de Tom Cruise, quienes rechazan Top Gun, aceptarán Digger; a quienes les agradó Vanilla Sky, este nuevo trabajo les parecerá interesante, y quienes esperen ver algo parecido a A Few Good Men, reprobarán por completo esta película. ¿Qué viene después para el actor? Days Of Thunder II, con lo que todos podremos cambiar como espectadores el botón al "modo blockbuster". Pero por mientras, esto es lo que hay, y cada quien decide si se arriesga a experimentar el paseo.
(Nota: Los trailers de Digger incluyen como fondo musical una exitosa canción del grupo Talking Heads, cuyo cantante, David Bryne, estelarizó en 1986 True Stories, una película de arte que Warner Bros. se esforzó por publicitar mucho como un gran estreno del otoño, en la que el músico interpretaba a un hombre con un atuendo muy parecido al de Digger Rockwell. True Stories marcó el debut protagónico en cine de John Goodman, en el mismo año que Tom Cruise obtuvo su primer gran clásico, con Top Gun. ¿Estos son detalles que quedaron en la mente de Iñárritu desde la época en la que era locutor en los 80s, o pasan a ser una mera coincidencia? Sólo él podría sacarnos de dudas.)
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(Fotografías: Cortesía Warner Bros. Pictures)

