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MUST MOVIES.- Scary Movie: Terroríficamente Incorrecta (Paramount) - CRÍTICA

Dirigida por Michael Tiddes; con Marlon Wayans, Shawn Wayans, Keenen Ivory Wayans y Craig Wayans. 96 mins. (Paramount Pictures)

Por Julio Cortés

Sumándose a la serie de secuelas que se estrenan este año, Scary Movie: Terroríficamente Correcta (o Scary Movie 6, como prefieras), es tal vez la más innecesaria, porque a pesar de que intenta dar a una nueva generación de espectadores el "concepto" cómico de parodia que los hermanos Wayans (algunos actores, otros productores y otros directores) encontraron muy redituable en otras décadas, lo cierto es que todo resulta, irónicamente, anacrónico. Parte del elenco de las primeras cintas de la saga regresa, pero los Wayans buscan imponer sus personajes, y lo que es peor, éstos no resultan ni graciosos, ni agradables.

La película se centra en hacer una burla al penúltimo filme que se ha estrenado de la saga de Scream, aquel protagonizado por Jenna Ortega y Melissa Barrera. Aquí Tuesday Campbell (Savannah Lee Nassif) y Sarah Campbell (Olivia Rose Keegan, con el cabello negro) son las dos hermanas aterrorizadas por el asesino conocido como Ghostface, quien las ataca en un hospital. Poco a poco ellas comienzan a sospechar de su grupo de amigos y hasta acuden con su madre Cindy (Anna Faris) para investigar sobre las víctimas de Ghostface. Y a la par de todo esto, está Shorty Meeks (Marlon Wayans), un tipo que se une al grupo de jóvenes y que está casi siempre drogado. 

Cualquier película que cuenta con un trailer que provoca más risas que todo el filme en sí, tiene un serio problema. Puedo imaginar al director Michael Tiddes -gran amigo de Marlon Wayans- aceptando ciegamente todas las exigencias de éste y sus hermanos, lo cual da como resultado una serie de viñetas en las que se pierde el argumento, que de por sí es muy pobre también. Me impuse la prueba de identificar todas las películas de las que se burlan los Wayans en esta comedia. Esta Scream, por supuesto, además de Longlegs, M3GAN, Weapons, Smile, The Substance, Terrifier...pero perdí la cuenta, ya que ni siquiera eso era divertido. Tan sólo un ataque a KPop Demon Hunters y otro a The Substance provocaron una sonrisa en mí, pero esas no son cintas de terror. El supuesto objetivo de estos productores es parodiar exitosos filmes recreando escenas -modificadas- de los mismos. Pero ahora asumen una actitud (tanto contra quienes hicieron esas películas como con el público) de "mira-cómo-soy-más-listo-que-tú-y-me-burlo-de-lo-que-viste", cuando Scary Movie 6 es más que ridícula. Eso está muy mal, porque no es gracioso. Por el contrario, es petulante, agresivo y hasta cínico, sobre todo cuando en una escena, en referencia a la mencionada The Substance- aparece uno de los grotescos personajes de otra película de los Wayans -White Chicks-, diciendo: "Puedo hacerlo porque es mi película". Sí, de esto se sienten orgullosos.

Keegan y Nassif no son las actrices estelares aquí. Todo el show es para los creadores de la saga y para Anna Faris, quien llegó a ser famosa hace muchos años, gracias a la primera Scary Movie y a filmes como Lost In Translation y The House Bunny. Pero éste no era el trabajo adecuado para regresar, cuando precisamente una actriz tres años menor, Mena Suvari, ha logrado algo mucho mejor con el filme Time Of Death, que se estrenó hace unos días. Separando ciertos gags, lo peor de esta sexta parte es sin duda Marlon Wayans, quien interpreta un personaje llamado Shorty Meeks, desagradable de principio a fin. Supongo que él (o sus hermanos tal vez) "crearon" a Shorty como una (muy mala) copia de Bluto (John Belushi) en Animal House. Pero mientras Belushi era en ese filme el integrante de una fraternidad que se comportaba como un idiota, y que provocaba risa por las situaciones en las que se encontraba, Meeks es un idiota que quiere creerse superior a los demás. La mención-burla (forzada) al biopic de Michael Jackson, así como el enfoque que se le da al hijo transgénero (Benny Zielke) de un sheriff (Lochlyn Munro) son  simplemente los puntos más bajos del argumento.

En el cine, no vi muchas personas que estuvieran riéndose; por el contrario, tenían ganas de abandonar la sala en una secuencia interminable (y desagradable) que sirve como clímax, en la que los Wayans tratan de manipular al público, explicando los ya famosos motivos por los que dejaron de trabajar en esta saga de películas antes de que se filmara la tercera parte, haciendo de Scary Movie un chiste privado y que sólo los complace a ellos. En el fondo, fallan terriblamente, pues la fiebre actual es la de las comedias de horror (como Ready Or Not o They Will Kill You), que dan más risa y muestran más sangre que todo lo que se muestra aquí. En pocas palabras, esta película es un verdadero desastre (o terroríficamente incorrecta, lo que prefieras). 

👎👎

(Fotografías: Cortesía Paramount Pictures)

MUST MOVIES.- Amos Del Universo (Sony Pictures) - CRÍTICA

Dirigida por Travis Knight; con Nicholas Galitzine, Jared Leto, Idris Elba, Camila Mendes y Alison Brie. 140 mins. (Sony Pictures)

Por Julio Cortés

Es curioso, pero muchas películas de ciencia ficción, basadas en caricaturas, en comics o en videojuegos fueron completamente vapuleadas por el público, u olvidadas. Las nuevas generaciones ignoran de su existencia. Hay varios ejemplos: Captain America (no, no la de Chris Evans), The Lone Ranger (no la de Armie Hammer) y Super Mario Bros. (con John Leguizamo). Pero en 1987, la cinta Masters Of The Universe, con Dolph Lundgren, corrió con la misma suerte que The Ewok Adventure o Labyrinth (esta última actualmente un cult classic); el proyecto de llevar nuevamente a la pantalla grande el personaje de He-Man comenzó hace casi diez años, y conllevó cambios de guionistas, actores y directores. Para los estudios, ya no importa que el actor principal tenga poca o mucha experiencia, siempre y cuando cuente con cierta personalidad, pues la prueba de fuego es no encasillarse en el papel. Nicholas Galitzine protagoniza Amos Del Universo (Masters Of The Universe), que es otra de las superproducciones con la que comienza un verano devastador, en cuanto a competencia de filmes se refiere.

En la película, Adam Glenn (Galitzine) es un joven que vive en Oklahoma, luego de que se le trasladó ahí desde que era niño, con el objetivo de salvar su vida. Él es en realidad el príncipe del reino de Eternia, y tiene muy claros sus recuerdos de cuando estuvo ahí. Pero también se le dio la Espada del Poder, que se perdió cuando llegó a la Tierra. Adam se dedica a buscar el arma, y tras encontrarla, es atacado por uno de los sirvientes del malvado Skeletor. Pero al mismo tiempo llega Teela (Camila Mendes), una guerrera a quien el joven conoce desde años atrás. Así, Adam viaja con ella a Eternia para salvar a su familia y enfrentar a Skeletor (quien se distingue por tener su cráneo descarnado).

Uno de los principales problemas con las películas de este tipo es que, si es que llega a hacerse una secuela, la primera parte debe de narrar los orígenes del personaje principal. La introducción no debe llevarse mucho tiempo, pero ¿45 minutos dedicados a eso, exponiendo a Adam como un perdedor -más que Eddie Brock en Venom- en una oficina? El director Travis Knight intenta mantener esa combinación de ciencia ficción con aventuras de hechiceros y espadas que se manejó muy bien en la serie de dibujos animados de 1983, pero pareciera insistir en que este filme debe de tener a la fuerza decenas de personajes innecesarios, a manera de superhéroes, como en Guardians Of The Galaxy, en la película más reciente de Superman, en Deadpool & Wolverine o en X-Men. No, He-Man y Skeletor no son mutantes; son los dos personajes principales aquí, y eso debía de respetarse, pero en aras de una saga a-lo-Marvel y a-lo-DC falla todo el clímax de la cinta.

En cuanto a las actuaciones, Nicholas Galitzine logra un personaje  agradable y valiente; Idris Elba está bien como Man-At-Arms (aunque ciertos detalles inventados por los guionistas son cuestionables), la bella Camila Mendes se defiende como Teela, y no hay que olvidar a Alison Brie como la sexy villana Evil-Lyn. El gran show aquí es Jared Leto, quien de forma hábil da en el punto exacto del carácter malvado de Skeletor, sin perder sus diálogos humorísticos. La música es de Daniel Pemberton, pero hay un colaborador especial: Brian May, guitarrista del grupo Queen y experto en cintas con este efecto kitsch. Su inimitable sonido está presente a lo largo de muchas escenas, pero un grave error de él y Pemberton es incluir en una secuencia el tema Princes Of The Universe, del filme Highlander, de 1986. Irrumpir con una canción que fue usada en cine para un contexto completamente diferente es como si en Twilight se usara la balada My Heart Will Go On, de Titanic. En sí, un efecto negativo...y hasta bizarro.

Hay un buen detalle con la aparición fugaz de Lundgren, y las escenas adicionales tras los créditos son adecuadas para dar continuidad a la historia. Se nota que Travis Knight estudió a fondo el concepto visual de los dibujos animados de He-Man para trasladarlo a cine, con sus colores chillantes, rocas de utilería y, por supuesto, la pantalla verde como principal herramienta para paisajes. Amos Del Universo es una película orientada especialmente al público infantil, más que a los fans apasionados. Con el tiempo pasará a ser una cinta no muy memorable, tal y como varias de las que mencioné al principio de esta crítica. Pero el verla me dio la fuerza necesaria, y con bases, para hacer una advertencia a los detractores de un filme de 1980, lo cual siempre había querido escribir: nunca, pero nunca, vuelvan a hablar mal de Flash Gordon

👆👍👇

(Fotografías: cortesía Sony Pictures)

MUST MOVIES.- The Mandalorian And Grogu (Walt Disney Studios) - CRÍTICA

Dirigida por Jon Favreau; con Pedro Pascal, Jeremy Allen White, Sigourney Weaver y Brendan Wayne. 132 mins. (Walt Disney Pictures)

Por Julio Cortés

Siete años son demasiados, y ese tiempo fue el que transcurrió desde que la película The Rise Of Skywalker se estrenó en cines. A partir de entonces han pasado muchas cosas, como el surgimiento de la plataforma Disney+, que ha dado a conocer varias series con personajes del Universo Star Wars; unas más buenas que otras, y con distinto número de fans. Pero el espectáculo de presentar un filme a manera de blockbuster es único, y aquí está ya por fin The Mandalorian And Grogu (extrañamente sin título en español), cuyos personajes principales, del exitoso programa The Mandalorian (con tres temporadas, de 2019 a 2023), pasaron a ser favoritos del público.

La película nos muestra al cazador de recompensas Din Djarin (Pedro Pascal) y a su pequeño aprendiz Grogu trabajando para la Nueva República. La coronel Ward (Sigourney Weaver) le ofrece la misión de encontrar a un militar llamado Coin (Jonny Coyne), pero a esto se le suma rescatar a Rotta (con voz de Jeremy Allen White), hijo del gángster Jabba The Hutt, quien ha desaparecido y es buscado por sus primos gemelos. Se sospecha que Rotta fue secuestrado y que se encuentra en los dominios del siniestro lord Janu. 

Jon Favreau y Dave Filoni son productores de varias series de Star Wars para Lucasfilm, una de éstas The Mandalorian, y ahora Favreau funge como director de la película. Es notable que él, Filoni y Noah Kloor se tomaron su tiempo para escribir el guión, resaltando una vez más la personalidad del cazarrecompensas Djarin, basado en el hombre sin nombre de Clint Eastwood en la trilogía de filmes dirigidos por Sergio Leone. Porque detrás de todo el contexto de ciencia ficción, esta cinta es un western, con batallas, prisioneros y villanos (hay dos personajes que en realidad son uno, pero ése es un detalle que no revelaré). La primera parte de la historia se centra en el mandaloriano cuando va en busca de Coin, pero la segunda muestra sus enfrentamientos tanto con los malvados gemelos Hutt como con Embo, un ser de la raza Kyuzo realmente peligroso y sin piedad ante quienes son su objetivo. También hay monstruos aterradores, como una serpiente en el foso de los Hutts muy parecida a una flor que aparecía en la película de Pink Floyd (sí, sé que muchos me entenderán).

La mayoría del tiempo el rostro de Pedro Pascal está oculto tras un casco, y esa es la imagen clásica del personaje. Sin embargo, me atrevería a decir que en muchas escenas que implican esfuerzo físico no es él quien aparece, sino Brendan Wayne, actor experto en acrobacias y nieto de John Wayne. Eso no demerita el trabajo de Pascal, quien también convence (de la misma forma que lo hizo Karl Urban al nunca quitarse el caso en Dredd) en una larga secuencia que se desarrolla en el bosque, con Grogu -favorito de los niños- como héroe principal. Din Djarin (también llamado Mando) asume una postura de padre soltero y protector, pero también de maestro. Es un deleite ver a Sigourney Weaver en esta película (sobre todo en los 15 minutos finales), y es cuando uno se pregunta: ¿qué estaba haciendo la actriz cuando la película original de Star Wars era todo un fenómeno? Ella protagonizaba Alien, una cinta que se convertiría en otro clásico del género. 

The Mandalorian And Grogu también reservaba una sorpresa para los fans: el personaje coestelar de Rotta, cuya voz fue hecha por Jeremy Allen White (la estrella de la exitosa serie The Bear). Si en 1991 el propio Arnold Schwarzenegger se encargo de hacer más atractivo al Terminator de la segunda película de esa saga con una personalidad opuesta al de la primera, Rotta muestra una forma de ser diferente al Jabba de Return Of The Jedi. Además, los buenos efectos especiales (que de seguro obtendrán una nominación al premio Oscar) hacen que, sorprendentemente, el Hutt se vea real. El laureado músico sueco Ludwig Göranson logró desde la serie de televisión un tema memorable (con influencia de la fanfarria de John Williams para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984), pero aquí tiene otro acierto: un pasaje con una línea melódica de arreglo electrónico como el del hit Poker Face, de Lady Gaga, que le da mucha modernidad al asunto. Jon Favreau logra esa tensión característica de los episodios de la serie, pero lo mejor de todo es que, si no has visto The Mandalorian, entenderás perfectamente este argumento. Apenas estamos a finales de mayo, y ya tenemos uno de los mejores filmes del verano, y del año. 

👍👍👍👍

(Fotografías: cortesía The Walt Disney Company)

MUST MOVIES.- Tú, Yo y La Toscana (Universal) - CRÍTICA

Dirigida por Kat Coiro; con Halle Bailey, Regé-Jean Page y Marco Calvani; 105 mins. (Universal Pictures)

Por Julio Cortés

El género de las comedias románticas atraviesa una crisis en cuanto a exposición. Las películas que conforman la cartelera desde hace mucho tiempo son superproducciones, algunos dramas, ciertos documentales muy publicitados, filmes de animación y cintas de arte con miras a resultar nominadas para premios (las comedias de horror es lo que está de moda, pero pasarán, seguro). El streaming ha hecho que el romance sea subestimado, pero la directora Kat Corio, experta en este tipo de historias, ahora presenta Tú, Yo y La Toscana (You, Me & Tuscany), una película con la que se da un respiro, tras su participación en algunas series de televisión.

Bailey es Anna, una joven que durante mucho tiempo quiso ser chef, y que repentinamente pierde su trabajo. Tiene un encuentro con un chico italiano llamado Matteo (Lorenzo de Moor), pero todo sale mal; sin embargo, Anna aprovecha para viajar a La Toscana y ocupar la casa de él. Más tarde es descubierta por Gabriella (Isabella Ferrari), madre de Matteo, a quien le dice que está comprometida con él, conociendo así a toda la familia. Pero para la chica todo cambia al encontrarse en una panadería con Michael (Regé Jean-Page), quien poco a poco comienza a interesarle en plan romántico.

La gran mayoría de las comedias románticas muestran a la protagonista, ya sea en una posición privilegiada en su país de origen, o en un entorno lejano que resulta ser idílico: con buen clima, mansiones o haciendas, familias de posición acomodada que viven de vender productos relacionados con la comida o la bebida (vino, queso, verduras, pan, etcétera). Por alguna razón que atrae a los directores y guionistas, Francia e Italia son las naciones preferidas, y precisamente a la Toscana es a donde va a parar la heroína. En estos personajes no hay alguien completamente malo, pero tampoco puede faltar un cómplice de la chica, que es también un buen consejero, en este caso un chofer de taxi llamado Lorenzo (interpretado por Marco Calvani). Anna cuenta con varios conflictos con resolver, especialmente con Vincenzo (Paolo Sassanelli), quien es dueño del restaurante familiar, y con Gabriella. En el lugar hay festividades, una carrera y una muestra de platillos, lo cual da pie a una prueba de las habilidades culinarias de la chica. 

Dicho todo eso, lo que puede salvar, o por lo menos hacer más memorable a una película de este tipo es el atractivo de sus dos estrellas principales. Halle Bailey aún se está recuperando (publicitariamente hablando) de las malas críticas que obtuvo la versión live action de The Little Mermaid, y este nuevo trabajo resulta perfecto para demostrar que tiene potencial como actriz (aunque también sería bueno que regresara a la escena musical junto con su hermana Chloe). Por otro lado, Regé Jean-Page participó en la única temporada que valió la pena de la serie Bridgerton, de Netflix, pero los papeles que le han dado en cine no hacen justicia a su talento: es un actor que al ganar experiencia podría seguir el estilo de Denzel Washington, pero bueno, es innegable que son otros tiempos. Él y Halle forman una buena pareja, pero desigual en varios momentos. 

Tú, Yo y La Toscana es una comedia romántica en la misma línea de otros filmes como Maid In Manhattan, Only You, Letters To Juliet y My Big Fat Greek Wedding: hay un final feliz, un momento de decisión y la consabida pelea entre dos personajes masculinos que no llega a mayores consecuencias. El problema es que parece escrita con un manual: es tan predecible, tan impoluta y sin ningún giro de tuerca en su argumento, que resulta recomendable para quien ese día no quiere "sufrir" en el cine, o para las chicas que prefieren este tipo de historias. No es mala, pero tampoco indispensable. 

👋👋

(Fotografías: cortesía de Universal Pictures)

MUST MOVIES.- Mortal Kombat II (Warner Bros.) - CRÍTICA

Dirigida por Simon McQuoid; con Karl Urban, Jessica McNamee, Hiroyuki Sanada, Adeline Rudolph y Lewis Tan. 116 mins. (Warner Bros)

Por Julio Cortés

La película Mortal Kombat, en un reboot que inició en 2021, tuvo resultados aceptables en las taquillas a nivel mundial, lo cual refleja la aceptación del público adicto al videojuego a las adaptaciones cinematográficas del mismo. La tendencia ahora es que las secuelas tardan demasiado en estrenarse, por lo que el impacto no tiene puntos medios: puede ser mal o bueno. Sorprendentemente, los productores de Mortal Kombat II tenían un as bajo la manga.

Los fans de esta saga (y gamers) saben perfectamente cuál es el argumento de la cinta, y describirlo para que sea fácilmente comprensible resulta toda una aventura. En esta secuela hay un nuevo personaje (que es clásico en el videojuego), Johnny Cage (Karl Urban), un actor de películas de artes marciales que es reclutado por el dios del trueno Raiden (Tadanobu Asano) y por Sonya Blade (Jessica McNamee) para unirse a los luchadores del Reino de la Tierra, en un torneo en el que se enfrentarán a los geurreros del Mundo Exterior. Con la ayuda de la princesa Kitana (Adeline Rudolph) ellos buscan vencer al malvado emperador (Martyn Ford).


Pocas veces he visto que una película cuente con tantos pósters individuales de personajes como material promocional. Tal vez sólo en las secuelas de X-Men o Avengers, pero a la vez eso genera un comparativo: la división del bien y del mal en los bandos de Mortal Kombat es igual a la de los mutantes buenos contra los mutantes malos (o rebeldes) de Marvel, la de los caballeros Jedi contra los sith lords de Star Wars y hasta los enfrentamientos -pasajeros- del equipo del Capitán América y el de Iron Man; a eso se le pueden sumar las de muchas otras películas. Aquí, la segunda mitad de la historia es una serie de combates con artes marciales que se van volviendo rutinarios, pero que para los fans pasarán a ser muy emocionantes. Es la misma acción vertiginosa de la película de Demon Slayer, con mucha sangre CGI, pero la idea es que refleje los efectos de los combates que se ven en el videojuego (uno de sus creadores, Ed Boon, hace una fugaz aparición como un bartender).


Esta es una producción estadounidense, pero gran parte del personal involucrado es australiano, comenzando por el director Simon McQuoidJessica McNamee y Josh Lawson, quien interpreta a un irritante personaje llamado Kano. El pase mágico de McQuoid para que esta película -que originalmente se estrenaría en el otoño de 2025- no se quedara en el olvido fue incluir a Karl Urban como Johnny Cage, que es lo rescatable del filme. Tras estelarizar Dredd en 2012, el neozelandés se ha anclado en películas y series de ciencia ficción, como The Boys, gracias a la cual fue revalorado. Aquí Urban da todo para imprimirle al personaje ese aire de cinismo y valentía; esperen a verlo con divertidos diálogos al desafiar a Baraka (CJ Bloomfield) y al departir con sus nuevos amigos frente a una fogata. Son los chispazos necesarios para romper con lo flojo de otras escenas.

Mortal Kombat II no es una película para todos los gustos, ya que el argumento no resulta muy comprensible si no se vio la primera parte (en los ochentas las secuelas de Friday The 13th mostraban al principio un resumen del filme anterior para adentrar bien al público en la "nueva" aventura, por más superficial que ésta fuera). Tampoco cuenta con el atractivo o potencial de los estrenos del verano, y es un extraño caso en el que la última media hora supera -por mucho- a todo lo que se vio antes del desenlace. Tiene sus momentos, pero esos sólo se deben a su estrella principal.

👍👍

(Fotografías: cortesía Warner Bros. Pictures)

MUST MOVIES.- El Diablo Viste a La Moda 2 (20th Century Studios) - CRÍTICA

Dirigida por David Frankel; con Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci, Kenneth Branagh y Justin Theroux. 119 mins. (20th. Century Studios)

Por Julio Cortés

Durante años, Meryl Streep y Anne Hathaway se negaron a trabajar en una secuela de The Devil Wears Prada, en parte debido a que su convivencia no había sido la mejor durante el rodaje, pero también por otros compromisos. La película se convirtió en un éxito mundial, pero nadie pensaba que iba a quedarse en el gusto del público femenino; tiene un culto mayor que el de cintas como Legally Blonde o Bridget Jones's Diary. Pero en los últimos años, con la aparición de otras segundas partes de famosos filmes, el proyecto de El Diablo Viste a La Moda 2 (The Devil Wears Prada 2) fue concretándose poco a poco, reuniendo al elenco original, al director David Frankel e incluso a la guionista Aline Brosh McKenna.

La película nos muestra de nuevo a Andy Sachs (Anne Hathaway), quien hace 20 años trabajó para Miranda Priestly (Meryl Streep); ésta continúa como editora en jefe de la revista de moda Runway. Andy se ha convertido en una reconocida periodista, pero luego de quedarse sin trabajo, es contratada por Irv Ravitz (Tibor Feldman), propietario de la compañía en cuyas marcas figura Runway, ya que está interesado en que Andy sea una de las editoras, pero Priestly no lo sabe.  

Han pasado dos décadas desde que The Devil Wears Prada se estrenó, y tanto el mundo de la moda (pasarelas, alfombras rojas en entregas de premios y hasta la Met Gala) como las formas de promoverlo han cambiado mucho. Esta secuela comienza bien, dando un panorama muy distinto en cuanto a la situación de la revista (ficticia) Runway. El personaje de Stanley Tucci, Nigel Kipling, le comenta varias cosas interesantes a Andy: la publicación ya no cuenta con gran tiraje, la gente quiere verla rápidamente, pero sólo en Internet, y lo que tiene prioridad ahora son las redes sociales, los likes, y sobre todo, los patrocinadores. Eso pone en problemas a Miranda, ya que cuando está por obtener un ascenso Ravitz muere, dejando a cargo a su heredero Jay (B.J. Novak, luciendo igual que en Inglorious Basterds). Priestly se ve obligada a no tener los lujos que se daba (y que eran gratis, por supuesto), pero ni ella, ni Kipling ni Emily Charlton (Emily Blunt) ponen sus barbas a remojar por sus empleos. A partir de ahí, el conflicto principal se vuelve algo muy frívolo y con poco drama. 

Nadie duda que McKenna trabajó mucho en el guión, inventando entre varios personajes conflictos que no llegan a ser traiciones, así como negociaciones demasiado que, por lo menos ahí, son muy fáciles de concretarse. Los roles de Lucy Liu y Kenneth Branagh son incluidos a la fuerza, así como una aparición de Lady Gaga y los amigos -periodistas- de la protagonista, los cuales no llegan a crear empatía con el espectador. Naturalmente (y con una carrera de más de cuatro décadas) Meryl Streep puede hacer este trabajo con la mano en la cintura, pero si algo la distinguía en la primera parte era su actitud tiránica. Ahora su vulnerabilidad es un pretexto para darle ese baño de justificaciones a su personalidad, como ha sucedido en películas centradas en villanas como Cruella de Ville, Maléfica o Harley Quinn, por lo que aquí también entra lo caricaturesco. 

Debo admitir que, al igual que con muchas otras películas, cuando hace 20 años salí de ver El Diablo Viste a La Moda no imaginaba que iba a tener tanto éxito. Nunca ha sido una de mis cintas favoritas, pero también reconozco que lo que encantó al público (sobre todo a las chicas), más allá del ambiente fashion que mostraba, era que, en el fondo, el filme mostraba a una persona que se enfrentaba a una jefa opresiva y déspota, saliendo airosa de situaciones adversas (ahora le llaman resiliencia). Eso era adaptable y atemporal; su principal atractivo. Las situaciones expuestas en El Diablo Viste a La Moda 2 son más de fantasía, con muy pocas probabilidades de suceder, a todos los niveles. En ese sentido, esta secuela es superficial, pero una cosa es segura: junto a la segunda parte de Freaky Friday (por la que muchos esperaron 22 años), ésta es más respetable, por lo menos en glamour.

👋👋

(Fotografías: Cortesía 20th. Century Studios)

MUST MOVIES.- Michael (Universal) - CRÍTICA

Dirigida por Antoine Fuqua; con Jaafar Jackson, Colman Domingo, Miles Teller, Mike Myers, Nia Long y Juliano Valdi. 127 mins. (Universal Pictures)

Por Julio Cortés

En cuanto a biopics de cantantes, el filme sobre la vida de Bob Dylan resultó bueno, pero el de Bruce Springsteen fue una desilusión, ya que se promocionó de manera errónea. Y junto a esas cintas, la de Michael Jackson es, sin duda, la más esperada. La filmación comenzó hace dos años, pero su estreno (originalmente planeado para octubre de 2025) se atrasó debido a diversos cambios en el guión, el rodaje de escenas adicionales y la edición de otras secuencias. El director, Antoine Fuqua (un veterano de los videoclips y autor de grandes películas como Training Day, The Equalizer, Tears of The Sun y The Replacemente Killers) siempre defendió el proyecto, hecho con la autorización de la familia del artista.  

Michael narra parte de la vida del cantante estadounidense, desde sus inicios como parte del grupo The Jackson 5 en Gary, Indiana, hasta su estatus como ídolo gracias a los álbumes Off The Wall (de 1979), Thriller (1982) y Bad (1987). Michael tiene problemas con su padre Joseph (Colman Domingo), debido a que éste no quiere dejarlo emprender una carrera como solista en forma, pero cuenta con el apoyo de su madre Katherine (Nia Long), quien siempre vio en él un talento especial para la música.

Con su característico estilo (en el que destaca la fotografía con claroscuros), Fuqua no deja de lado muchos detalles que podrán pasar desapercibidos para mucha gente, pero no para los grandes fans de El Rey Del Pop. La primera media hora de la película está dedicada a las presentaciones y grabaciones de The Jackson 5, de las que se encargó Berry Gordy, dueño de Motown Records y en las que Michael (interpretado por el niño Juliano Valdi) brillaba con su perfecta afinación. Los castigos que le impone Joseph en aras del perfeccionismo hacen que el chico lo respete, pero que no esté de acuerdo con él en cuanto a dominarlo y retener su creatividad. Graba Off The Wall en sus horas libres con el productor Quincy Jones, y junto con las ventas millonarias del álbum, llegan más problemas.

En una película donde el personaje principal no tiene una pareja, sobresalen otros individuos en su vida, como su abogado y manager John Branca (interpretado por Miles Teller, muy bueno), quien le informa a Joseph que ha sido despedido. También está Bill Bray (KeyLin Durrell Jones), quien no fue creado aquí para efectos dramáticos (como pasa en otras cintas o en series biográficas de streaming), sino quien realmente existió, pues fue jefe de seguridad de Michael Jackson durante mucho tiempo. Una de las mejores secuencias es cuando en 1983 Jackson y Branca acuden a la oficina de Walter Yetnikoff (Mike Myers), director de la disquera CBS (ahora Sony Music) y le exponen el problema de que el videoclip de la canción Billie Jean no tiene la suficiente exposición en MTV. Yetnikoff habla al canal, amenazando con retirar los videos de todos los artistas de la CBS si no se programa más a Michael Jackson. (En la vida real Yetnikoff no sólo hizo eso, sino que también exigió a Jann Wenner, director de la revista Rolling Stone, que pusiera a Michael en portada, con el argumento de que la publicación llevaba años de dar preferencia en la cubierta a artistas blancos).  

Michael Jackson quería hacer una gira mundial para promover Thriller (pésele a quien le pese, el álbum más vendido de la historia), pero obligado por su padre -y para complacer a su madre- fue la estrella en el tour Victory, al lado de sus hermanos. La película también muestra el accidente que tuvo en 1984 durante la grabación de un comercial para Pepsi, que le quemó gran parte de su cuero cabelludo y que lo hizo adicto a los calmantes. En muchas escenas el director logra un buen balance, pues por cada extravagancia del cantante -como el adoptar una llama, una serpiente y hasta al chimpancé Bubbles-, lo muestra también como una persona sensible, educada y amable, dando autógrafos y conviviendo con niños enfermos, con Branca como un aliado y un amigo. En una escena, Michael dice que sus fans son más que eso: "Son parte de mi familia".

Originalmente Michael iba a durar más de tres horas, abarcando los logros del artista durante más de cuatro décadas, pero de manera sorpresiva se anunció que la película mostraría la vida de Jackson hasta 1988. Eso lo hace un trabajo un tanto incompleto, pero con secuencias de conciertos impactantes, con los bailes de Jafaar Jackson (hijo de Jermaine Jackson y sobrino del cantante) fluyendo bien. Son más un tributo que una imitación, y en algunas escenas el actor debutante demuestra naturalidad en su interpretación. Jamás estaré de acuerdo en que los propios actores canten en los biopics los temas de los artistas que están interpretando: no se escucha igual, se pierde la magia y es sobreponer su ego a la personalidad del personaje en cuestión. Afortunadamente eso no sucede en este filme, y se pueden escuchar -en sus versiones originales o en vivo- clásicos como Beat It, Billie Jean, Thriller, Bad, Don't Stop Till You Get Enough y Human Nature (este último un hit injustamente olvidado durante décadas, y que desde 2010 ha sido revalorado). Muchos fans pueden quedar insatisfechos con la rapidez en la que se repasan esos pasajes en la vida de este artista, pero hay que pensar también en las nuevas generaciones que no lo conocen bien, y que al ver la película se adentrarán más en su obra musical, conociendo detalles específicos.  

Hubo también desconfianza en torno a la selección de Jafaar Jackson para interpretar a su tío Michael, pero al ver la película uno se pregunta: ¿quién más podría haber sido este artista en la pantalla grande? ¿Michael B. Jordan? ¿Daniel Kaluuya? ¿Regé Jean-Page? Ninguno hubiera podido combinar a la perfección la imagen, la agilidad y los matices en la transformación que requería el papel. Antoine Fuqua refleja en este trabajo dedicación, pero sobre todo admiración por un artista incomparable -e inimitable- como lo fue Michael Jackson, fallecido en 2009. En ese sentido, cumple su objetivo, de una manera muy profesional. Para los fans del buen pop, es una película indispensable.

👍👍👍

(Fotografías: Cortesía Universal Pictures)

MUST MOVIES.- Te Van a Matar (Warner Bros.) - CRÍTICA

Dirigida por Kirill Sokolov; con Zazie Beetz, Myha'la, Heather Graham, Patricia Arquette y Tom Felton. 94 mins. (Warner Bros).

Por Julio Cortés

Para el espectador que va al cine de forma casual, o por lo menos sin un plan determinado para ver tal o cual filme, hay siempre un gran número de títulos a elegir. Pero si su opción resulta ser Te Van a Matar (They Will Kill You), puedo asegurarle a esa persona que va a ver una cinta con ciertas escenas que se quedaran en su mente durante días (tal vez semanas o hasta meses), tomando en cuenta, claro, que se trata tan sólo de una película, en este caso el debut en Hollywood para el director ruso Kirill Sokolov.

En la historia, se muestra a una joven llamada Asia Reeves (Zazie Beetz), quien debe sobrevivir durante la noche en el Virgil, un edificio ubicado en Nueva York donde habitan los integrantes de una secta demoníaca. Antes de convertirse en la próxima víctima de esas personas -que tienen como líder a lilith Woodhouse (Patricia Arquette)-, Asia debe vencerlos, para así salvar a su hermana menor, Maria (Myha'la).

Tras un prólogo en el que vemos cómo las dos hermanas se separaron, hay poco tiempo para tomar un respiro en esta película un tanto inclasificable. Tiene acción, pero no es como las cintas de Jason Statham; puede considerarse del género de horror, con gore, pero no es como los filmes de Eli Roth, y si cuenta con algunos toques de comedia, éstos tienen como objetivo que los espectadores queden boquiabiertos con la situación (pude ver a verios con esa expresión). El grupo de asesinos que van dispuestos a acabar con Asia no esperan que ésta sea una experta en artes marciales, pero cuando les corta la cabeza u otras partes del cuerpo, éstos se regeneran y ellos vuelven a perseguirla. Sí, debo decir que es ese tipo de película.

Sokolov es un tipo realmente talentoso, pero su humor y violencia pueden resultar perturbadores para muchos. A fin de cuentas, los villanos bien podrían ser zombies o incluso vampiros (aquí visten gabardinas negras, usan máscaras antigas, palos y bates de beisbol). El fotógrafo Isaac Bauman logra una atmósfera realmente siniestra, con los cuartos en el edificio un tanto oscuros y en los que predomina el color rojo (más vivido todavía por la sangre derramada). Nunca olvidaré una larga secuencia en la que la heroína es perseguida -a gatas- por los miembros de la secta por un sótano, para luego subir por las paredes, mientras se arrastra un ojo (sí, un ojo) para dar con ella. El director toma al edificio como otro personaje, tal y como se  ha visto en secuencias de las películas Delicatessen (1991), Frontier(s) (de 20027), Hotel Artemis (2018) y Silent Night (2023), igual de impactantes.

Gran parte del atractivo en la promoción de la película son los villanos, interpretados por Patricia Arquette, Heather Graham (en un buen regreso) y Tom Felton. Resultan especialmente temibles y divertidos de principio a fin. Me pregunto cómo habrá sido la junta con ejecutivos en Hollywood en la que se presentó la propuesta para filmar este guión, en el que hay una trepidante pelea final y una cabeza de cerdo que habla (algo parecido al jabalí de Inosuke en Demon Slayer, sólo que más terrorífico). Tal vez se aceptó por la fiebre de comedias de horror, o por un próximo filme de mayor presupuesto para Kirill Sokolov. Es una casualidad que a la par de Te Van a Matar se exhiba en cines Boda Sangrienta 2, una cinta que tiene ciertos puntos en común en el argumento. El filme de este director ruso es desconcertante, pero atractivo, y en comparación, la película de Matt Bettinelli-Olpen y Tyler Gillett resulta una futil tontería. 

👍👍👌

(Fotografías: Cortesía Warner Bros. Pictures)

MUST MOVIES.- Pasajero (CineCANÍBAL) - CRÍTICA

Dirigida por Harry Lighton; con Harry Melling, Alexander Skarsgard, Douglas Hodge y Lesley Sharp. 107 mins. (CineCANÍBAL)

Por Julio Cortés

El año pasado una de las más grandes sorpresas en el Festival de Cannes fue Pasajero (Pillion), el debut en largometrajes para el director británico Harry Lighton. Más allá de la promoción generada por el renombre de sus dos estrellas principales (Harry Melling y Alexander Skarsgard), la película es el resultado de un profundo trabajo actoral y de un depurado guión, escrito por el propio Lighton, quien adaptó el libro Box Hill, de Adam Mars-Jones.

Melling interpreta a Colin, un chico tímido que vive con sus padres y que trabaja cantando (como parte de un cuarteto) en un restaurante. Una noche conoce a Ray, quien forma parte de una banda de motociclistas y tiene una vida misteriosa. Casi de inmediato Colin se enamora, y a los pocos días ambos inician una relación en la que uno es el dominante y el otro el sumiso. Pero con ello, el joven ve transformada su vida en múltiples formas, sin imaginar las consecuencias que todo eso le traerá.

El gran número de escenas atrevidas en Pasajero es tan sólo una capa que poco a poco se va desvaneciendo hasta mostrar una historia de amor, no tan bien tratada como en My Own Private Idaho (un clásico), pero sí mucho mejor que en Call Me By Your Name o en 120 BPM (tomando en cuenta que el argumento de este último filme tenía un importante contexto social). Con humor, pero también con lágrimas, Lighton se adentra en la relación que se va complicando, no por culpa de la persona que cede, sino por la que ordena. La muestra de las costumbres en la banda de motociclistas gays -con sus encuentros íntimos y un singular picnic sexual en un bosque- transmite el mensaje de que es una tribu urbana como muchas otras, a la que Colin ingresa tanto por curiosidad como el creciente interés que tiene por Ray, un hombre de personalidad opuesta, cuyo misterio es lo que más le atrae, al grado de cambiar drásticamente de imagen.

Los problemas comienzan tras un encuentro -formal- de ambos hombres con los padres de Colin, y una fuerte discusión que involucra a la madre de éste (interpretada por Lesley Sharp) con Ray. Resulta dolorosa una escena en la que el protagonista le pregunta al motociclista si ya puede dormir otro día en su cama, recibiendo una tajante negativa. En la recta final de la cinta hay una secuencia muy bien hecha, en la que ambos salen al cine y luego descansan en un parque. Es evidente que Ray comienza a enamorarse, mostrando una vulnerabilidad que él mismo no se permite. Es una persona que oculta algo en su pasado, y por lo cual no quiere comprometerse, con efectos inevitables. 

Es inevitable que en las últimas escenas el público no sienta algo de compasión por Colin, quien sale transformado interiormente por todas sus experiencias. Pasajero no es una película para todos los gustos, pero eso no quiere decir que no tenga momentos muy brillantes y un guión sin duda interesante, reflejo de que Harry Lighton tiene futuro como director, y no sólo en este género. Se nota el sentimiento que le puso a su trabajo, y cualquier filme que logre que uno sienta afecto por sus personajes principales vale la pena.  

👍👍👍

(Fotografías: Cortesía CineCANÍBAL)

MUST MOVIES.- Boda Sangrienta 2 (20th Century Studios) - CRÍTICA

Dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett; con Samara Weaving, Kathryn Newton, Elijah Wood, Sarah Michelle Gellar, David Cronenberg y Shawn Hatosy. 108 mins. (20th. Century Studios)

Por Julio Cortés

Resulta un tanto extraño que Boda Sangrienta 2 (Ready Or Not 2 - Here I Come) aparezca siete años después de la primera parte. Una cosa es que Practical Magic 2 o The Devil Wears Prada 2 vayan a estrenarse en cines más de dos décadas después de que los filmes originales obtuvieran fans cautivos; la importancia recae en sus elencos principales y un tanto en el argumento. Pero todo tiene explicación aquí: los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett presentaron Ready Or Not en 2019, y luego hicieron dos películas de la saga de Scream (en 2022 y 2023). Sí, las que tuvieron en roles principales a Melissa Barrera y Jenna Ortega, interpretando a dos hermanas. Quizá en respuesta a que ya no se requirieron sus servicios como realizadores para Scream 7, se dieron a la tarea de trabajar en Here I Come, que ahora presenta a Kathryn Newton como...sí, adivinaron: la hermana del personaje de Samara Weaving.  

El argumento de la película comienza tan sólo horas después de que Grace (Weaving) sobrevivió al brutal ataque de la familia Le Domas. Ella descubre que ha alcanzado el siguiente nivel de ese juego, pero esta vez la acompaña su hermana Faith (Newton), quien fue a visitarla al hospital. Tras ser secuestradas, Grace tiene una sola oportunidad para sobrevivir, mantener con vida a Faith y reclamar el trono del concejo que controla el mundo. Cuatro familias rivales la persiguen y quieren matarla, pues saben que con ese título quien gane lo gobernará todo.

Es inevitable hacer una crítica de una película como ésta sin compararla con otros filmes mucho más atrevidos y por lo menos más memorables. La visita de Faith a Grace en el hospital está calcada de varias secuencias en Scream (de 2022). Minutos después todo se convierte en un revoltijo de Battle Royale, The Hunger Game, Squid Game, Kill Bill, Hostel y The Hunt, sólo que mal hecho. Los victimarios aquí son demasiado torpes, con muy mala puntería (sobre todo en una escena que se lleva a cabo en un jardín gigantesco) y personalidades bastante odiosas. Los únicos temibles son los personajes de Sarah Michelle Gellar, Shawn Hatosy (muy alejado del doctor bueno que interpreta en la serie de televisión The Pitt) y Elijah Wood, quien como "el abogado" es sorprendentemente efectivo, aunque es preferible verlo como el caníbal Kevin en Sin City (y eso fue ya hace más de 20 años).  

En cuanto a la dirección, Bettinelli-Olpin y Gillett se muestran en la zona de confort en la que están desde Ready Or Not, sin arriesgarse en escenas y mostrando cómo las hermanas van matando a los integrantes de ¿un concejo? ¿una mafia? ¿una organización? No se dan más detalles al respecto, sólo que "controlan todo", a la policía y a otras familias, y que un anillo da el poder absoluto (de eso sabe muy bien Wood, por The Lord Of The Rings). Los realizadores parecen obsesionados por mostrar el mayor número de personajes explotando y dejando a los demás salpicados de litros de sangre (falsa, por supuesto). Pero así como Eli Roth convenció a su ídolo Ruggero Deodato de hacer una aparición fugaz en Hostel: Part II, aquí hace acto de presencia David Cronenberg, el maestro original del body horror, cuyos personajes en una de sus cintas -Scanners- llegaban al punto de que les explotaba la cabeza. La diferencia es de que Roth con sus películas quiere provocar pánico en el público, al grado de querer salirse de la sala, por la tensión y el sadismo. En Boda Sangrienta 2 uno no sabe si reír o enfurecerse durante muchas escenas.

La fiebre por las comedias de horror no tiene mucho tiempo desde que se retomó, y poco a poco su éxito irá desvaneciéndose de nuevo. Hay algunas películas que sobresalen en el género, como Violent Night, que invariablemente generan críticas encontradas. Lo malo es cuando, en vez de impresionar con la violencia, todo cae en lo ridículo, como en el caso de Boda Sangrienta 2. Los actores y actrices trabajan bien, pero el ver a las heroínas recuperarse rápida y milagrosamente de heridas casi mortales, luciendo siempre un maquillaje perfecto, manejando armas improvisadamente y a la perfección, y con ridículas secuencias de pelea aderezadas con música retro-romántica para atenuar el supuesto sadismo, es demasiado. Esta película no llega ni a impresionar como cualquiera del payaso Terrifier, ni a divertir como el trailer de la nueva Scary Movie (y eso, subrayando que ese filme no se ha estrenado aún). Y de que Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett seguirán en esto...bueno, eso es seguro.

👋👎

(Fotografías: Cortesía 20th. Century Studios)

MUST MOVIES.- Super Mario Galaxy: La Película (Universal) - CRÍTICA

Dirigida por Aaron Horvath y Michael Jelenic; con las voces de Chris Pratt, Anya Taylor-Joy, Jack Black, Brie Larson y Charlie Day. 98 mins. (Universal Pictures)

Por Julio Cortés

En 2023 The Super Mario Bros. Movie se perfilaba para ser la película más exitosa de ese año, pero nadie contaba con que tres meses después se estrenaría Barbie, un filme de triste memoria que poco a poco ha pasado a causar risas involuntarias, como aquellas películas de la "sga" de Twilight. Afortunadamente eso no detuvo a los directores Aaron Horvath y Michael Jelenic, que ahora presentan Super Mario Galaxy: La Película (The Super Mario Galaxy Movie), de nuevo con un gran elenco en las voces y más ambiciosa en adaptar el videojuego de Nintendo que es ya todo un clásico.

Los hermanos Mario (con voz de Chris Pratt) y Luigi (con voz de Charlie Day) han regresado, y ahora viven en el Reino Champiñón. Ellos ayudan a la princesa Peach (con voz de Anya Taylor-Joy), pero también conocen a Yoshi (con voz de Donald Glover), un dinosaurio que se convierte en su compañero de aventuras. La fiesta de Peach desencadena eventos que hacen que Mario y Luigi emprendan un viaje para detener los malvados planes de Bowser Jr. (con voz de Benny Safdie) y salvar a la princesa Rosalina (con voz de Brie Larson).

Desde la primera escena los niños quedarán fascinados por las aventuras de los hermanos plomeros y sus amigos. Pero más que coloridas viñetas, el objetivo de los directores es que éstas se asemejen a las distintas fases del videojuego, ganando puntos y pasando a otras etapas. Como espectador, casi me pierdo en el vertiginoso viaje de Mario y Luigi, porque cada detalle es, a la vez, un chiste privado: el viaje en motocicletas, unos pingüinos bailarines y unas calaveras con sombreros rancheros. Rosalina y Peach son hermanas, pero la única diferencia que noté entre ellas fue el color de su vestido (y una sombrilla). Más distintos vi a Bowser Jr. y su padre (este último con voz de Jack Black, nunca tan ocupado como para no trabajar en este tipo de filmes), que por momentos son villanos y al minuto siguiente más bien personajes bufonescos.  

En comparación con la primera parte, este filme está aún más depurado, pero el problema consiste precisamente en eso: Matthew Fogel quiere incluir en el guión cada uno de los elementos del videojuego, ya sea la aparición de algún personaje -por mínima que sea-, o la secuencia en que Mario y Luigi se transforman en bebés. Por momentos todo está tan saturado de hongos, o monstruos, o máquinas, que es necesario algo de quietud. Un punto extra va para Fox McCloud (con voz de Glen Powell), un zorro piloto y estrella del videojuego Star Fox, que bien podría tener su propia película (como el Gato con Botas de Shrek). Desgraciadamente su tiempo en pantalla es corto.

Nunca he estado de acuerdo en ver un filme incompleto, pero éste es un extraño caso en el que si alguien llegara 5, 10 o 15 minutos tarde a la función quedaría igual de satisfecho que el resto del público, pues en la historia son fácilmente distinguibles los buenos, los malos y el conflicto principal. Super Mario Galaxy: La Película es colorida y visualmente impresionante, y aún así, no puedo recomendarla del todo, por ser hecha más para fans obsesivos que para espectadores normales. Una secuela está bien, pero es suficiente; no se necesita una tercera parte. Ahora que, si eso apareciera en dos años, claro que sería mejor que Barbie, al igual que varias decenas de películas más.

👌👌

(Fotografías: cortesía Universal Pictures)

MUST MOVIES.- Hoppers - Operación Castor (Disney) (CRÍTICA)

Dirigida por Daniel Chong; con las voces de Piper Curda, Bobby Moynihan, Jon Hamm y Dave Franco. 104 mins. (Walt Disney Studios)

Por Julio Cortés

La más reciente cinta de animación de Disney/Pixar, Hoppers - Operación Castor (Hoppers), contó con una campaña publicitaria singular: mientras todos los pósters en los cines mostraban unos castores (dando una pista errónea de que se trataba de un filme como Zootopia 2 o A Bug's Life, centrado completamente en los animales), el trailer deja ver que los personajes humanos tienen el mismo tiempo en pantalla. Eso no le quita fuerza a la cinta, pero sí divide el contenido que va dirigido al público infantil con el que es centrado en los adolescentes y adultos. 

La heroína de esta película se llama Mabel Tanaka (con voz de Piper Curda), una chica de 19 años que es amante de los animales. Ella está muy preocupada debido a que en medio de un bosque van a construir una carretera. Un día Mabel descubre por casualidad que la doctora Sam (con voz de Kathy Najimi) forma parte de un proyecto en el que la tecnología permite a los humanos transformarse en animales, y así, se adentra en el mundo de los castores, intentando animarlos a que construyan una presa, para evitar que el plan del alcalde Jerry (con voz de Jon Hamm) continúe.

Una película como Hoppers - Operación Castor se puede disfrutar de principio a fin, pero es necesario aclarar que su historia está dividida en tres partes: al principio se muestra muy bien la personalidad de Mabel, una estudiante que no se rinde ante nada y que adecuadamente dice que el proyecto en el que trabaja su profesora "es como (la película) Avatar". Eso no es precisamente para estar protegidos de una demanda de James Cameron, sino para advertirnos que será una aventura en un reino no tan desconocido. En lo que sí se asemeja mucho este filme es a Furry Vengeance, cinta de 2010 estelarizada por Brendan Fraser y que, sinceramente, era mucho más divertida en cuanto a las situaciones de los humanos.

Los animales resultan, obviamente, adorables; en especial el rey de los castores, George (con voz de Bobby Moynihan, ex estrella del programa de televisión Saturday Night Live), quien ayuda en todo momento a Mabel en la difícil misión. Hay secuencias muy divertidas (como cuando todos trabajan con el clásico "Working For The Weekend" como música de fondo), y ahí es cuando se luce más el profesionalismo de estos estudios de animación, logrando  que el público se identifique con los personajes.

Desafortunadamente, como otros filmes de animación de Disney (Coco, Encanto, Turning Red), el problema es un clímax (no el desenlace) en el que todo se sale de control, en aras de demostrar la valentía de los buenos y exponer un villano ¿natural? ¿sobrenatural? Eso no puedo revelarlo. Mabel se une al grupo de protagonistas de cintas de este tipo, como Mirabel Madrigal, Meilin Lee, Asha o Riley Andersen, las cuales, con el paso del tiempo, no resultan memorables. En el fondo Hoppers - Operación Castor es una película sobre ecología, con algunos puntos interesantes sobre elementos de tecnología usandos para la interacción entre los humanos y los animales. El mensaje no podría ser igual de efectivo sin ese toque desenfadado, pero dista mucho de ser un clásico.

👌👍👋

(Fotografías: cortesía Disney)

MUST MOVIES.- Proyecto Fin Del Mundo (Sony Pictures) - CRÍTICA

Dirigida por Phil Lord y Christopher Miller; con Ryan Gosling, Sandra Hüler, Lionel Boyce y Ken Leung. 156 mins. (Sony Pictures)

Por Julio Cortés

Luego de Barbie y The Fall Guy (dos películas que mucha gente prefiere olvidar), Ryan Gosling se tomó un año de descanso. Pero 2026 marca su regreso en un par de filmes, siendo uno de ellos Proyecto Fin Del Mundo (Project Hail Mary), dirigido por Phil Lord y Christopher Miller, quienes decidieron llevar a la pantalla grande la novela de ciencia ficción escrita por Andy Weir. La promoción de esta película a nivel mundial comenzó hace más de ocho meses, con un popular trailer que generó mucha expectativa en el público.

Gosling interpreta al profesor Ryland Grace, quien da clases de ciencias en una escuela secundaria, pero es experto en biología molecular. Un día llega al lugar Eva Stratt (Sandra Hüller), quien tiene en mente el proyecto Hail Mary, consistente en enviar a un grupo de personas al espacio exterior en una misión suicida, ya que hay una línea infrarroja (conocida como línea de Petrova) que coincide con un oscurecimiento del sol causado por un microorganismo llamado astrófago. Los científicos enviados deben llegar a la estrella Tau Ceti, y desde ahí enviar a la Tierra los resultados que encuentren, para así tratar de evitar un enfriamiento global.

Si la anterior descripción les pareció demasiada complicada, no se preocupen: no es necesario tomarse tan en serio los detalles de la misión de Grace. Lo que importa es lo entretenido de la película, que comienza cuando el científico despierta en la nave espacial teniendo amnesia (tras un muy largo viaje) y descubre que es el único sobreviviente de la tripulación. Ryland está completamente aislado (casi como un náufrago), pero cumple con su trabajo, descubriendo cosas muy interesantes que le dan una esperanza de volver a la Tierra. También encuentra a un alienígena con cuerpo de roca, a quien bautiza como Rocky (en honor al personaje de Sylvester Stallone) y de quien se hace amigo. Es un personaje curioso, como Groot, de Guardians Of The Galaxy, pero que no para de hablar y con muchos conocimientos. Poco a poco -en escenas alternas que muestran la vida del protagonista previa a la misión- conocemos las razones de su vida solitaria y la buena relación que lleva con Eva Stratt.

Ryan Gosling era el actor ideal para esta superproducción; es efectivo en las secuencias con toques de comedia, pero también en unas de drama que resultan conmovedoras. Si en Drive -una de sus mejores cintas- hizo de una chamarra con un escorpión bordado una prenda icónica, aquí pone de moda un cardigan blanco estilo vintage de tejido grueso. En cuanto a Hüller, luego de los aclamados filmes Toni Erdmann, Anatomy Of a Fall y The Zone Of Interest, brilla con un personaje realmente agradable (su interpretación al éxito Sign Of The Times de Harry Styles resulta única), y la interacción con su coestrella da como resultado la misma química que había entre Matt Damon y Jessica Chastain en The Martian, de 2015. ¿Por qué menciono esa película? Porque al igual que Proyecto Fin Del Mundo, está basada en una exitosa novela de Andy Weir (es más, las dos adaptaciones de esos libros fueron hechas por el guionista Drew Goddard). En ese sentido, ambos filmes son paralelos: uno no es la secuela del otro, pero tienen la misma estructura narrativa y una resolución del conflicto parecida. Cuando esté disponible en Blu-ray -o en streaming- se puede archivar junto a la cinta de Ridley Scott (y lo que es mejor, ambas cuentan con buenos actores).

Es muy problable que ciertas escenas durante los últimos 20 minutos de Proyecto Fin Del Mundo hagan que varios espectadores derramen lágrimas, pero no es a causa de un truco barato o una salida fácil en el argumento. Siempre he dicho que las cintas de superhéroes o de ciencia ficción no deben ser sinónimo de algo aburrido y rebuscado (para ejemplo están Ad Astra, Bicentennial Man o Eternals); deben tener acción, risas, drama y datos interesantes. Phil Lord y Christopher Miller habían dirigido cuatro películas que se quedaron en buenas ideas transformadas en comedias olvidables. Pero ahora todas las piezas de este proyecto fílmico embonaron bien: los realizadores, el actor principal, el guionista y la obra que éste adaptó. Marzo va en su recta final, la primavera acaba de comenzar, y ya tenemos una de las mejores películas del año.

👍👍👍👌

(Fotografías: cortesía Sony Pictures)

MUST MOVIES.- El Guardián: Último Refugio (Diamond Films) - CRÍTICA

Dirigida por Ric Roman Waugh; con Jason Statham, Bodhi Rae Breathnach, Naomi Ackie y Bill Nighy. 107 mins. (Diamond Films)

Por Julio Cortés

La saga de películas de John Wick (con Keanu Reeves) volvió a poner en alto el género de acción, pero también generó en gran parte del público la idea errónea de que dichos filmes deben tener un ritmo hiperkinético de principio a fin. Jason Statham es un actor que sabe adaptarse bien a las exigencias de los directores, y en su más reciente trabajo, El Guardián: Último Refugio, se toma las cosas con más calma para delinear bien su personaje.

Michael Mason (Statham) es un ex militar que trabajaba como asesino a sueldo, pero decidió retirarse sin decirle a nadie y por circunstancias misteriosas. Ahora vive aislado en una isla de Escocia, y cada 15 días una niña llamada Jesse (Bodhi Rae Breathnach) le lleva provisiones. Tras una tormenta en la que el tío de ella muere, Michael se hace cargo de Jesse. Mientras tanto, Manafort (Bill Nighy), el antiguo jefe de Mason, envía un grupo de hombres para asesinarlo, ignorando que su ex subordinado hará lo que sea para defender a su nueva amiga.

Mencionaba la cuestión del ritmo en muchas películas de acción para remarcar que varios actores (como Sylvester Stallone en Get Carter, Jackie Chan en The Foreigner o Michael Fassbender en The Assassin) optan por mostrar matices en su interpretación, al nivelar las escenas de peleas cuerpo a cuerpo y de tiroteos con otras que expliquen la personalidad del héroe. Cuando la estrategia no funciona, el público se aburre, pero cuando es efectiva, denota un buen trabajo entre el actor y el director. Ric Roman Waugh muestra la soledad de Michael Mason, al situarlo escondido en una isla, pero todo se debe a que en el pasado le fue asignada una misión en la que debía matar a un hombre inocente, a lo cual se negó. Su aislamiento no significa que sea cobarde, porque viaja a la ciudad para comprar medicinas (pues la niña seaccidentó en la tempestad) y ahí es descubierto. A partir de entonces se alterna la acción con la investigación y la creciente relación tipo padre-hija entre Michael y Jesse.

Martin Ahlgren, el conocido fotógrafo sueco, hace aquí un buen trabajo, logrando una atmósfera sombría, a tono con lo enigmático del personaje principal. En toda cinta de acción es necesario un buen villano, y Bill Nighy brilla como el perseguidor de Mason que estuvo al mando de una fuerza de élite llamada The Black Kites. El conflicto principal puede resultar un poco confuso para algunos (involucra burocracia, política y corrupción), pero eso se compensa con buenas secuencias de acción, entre las que no puede faltar una balacera en un club nocturno, con luces de neón por todos lados.

Hace ya 25 años que Jason Statham decidió tomar el camino de los filmes de acción, y cuenta todavía con mucha energía. En 2012 protagonizó otra película en la que tenía que proteger a una niña: Safe, con una estructura mucho más convencional dentro del género. El Guardián: Último Refugio no es una cinta de transición en su filmografía, pero sí uno de sus más mesurados y mejores trabajos.

👍👍👍

(Fotografías: cortesía Diamond Films)