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MUST MOVIES.- El Heladero, Dulce Sabor a Muerte (Diamond Films)

Dirigida por Eli Roth; con Ari Millien, Sarah Abbott, Charlie Zeltzer, Shiloh O'Reilly, y Roth. 86 mins. (Diamond Films)

Por Julio Cortés

Al ver esta película, no es difícil imaginar al director Eli Roth armando un plan para escribir un guión con elementos de dos cintas de horror que seguramente lo impresionaron con el éxito que tuvieron: Terrifier (2 y 3) y Weapons. Roth no quiere quedarse atrás en ese género, aun cuando sus "obras maestras" (Hostel y Hostel 2) se estrenaron hace más de 20 años, además de que él mismo ha dirigido filmes que pueden considerarse acertados, como Death Wish (con Bruce Willis) y su debut, Cabin Fever. No, él quiere ver en la pantalla grande el crédito de "una película de", o "escrita, producida, dirigida y con la actuación especial de Eli Roth". Su capricho ya está, en el filme de bajo presupuesto El Heladero, Dulce Sabor a Muerte (Ice Cream Man), con la que prometía romper las barreras de la violencia.

El argumento de esta cinta se ubica en un pueblo ficticio llamado Bayleen Bay, durante el verano. Un día llega un camión conducido por un tipo vestido como mesero de Johnny Rockets (interpretado por Ari Millien), quien no dice una palabra, pero está dispuesto a vender a los niños deliciosos helados. Al consumir el producto, los pequeños (y otros no tan pequeños) comienzan a mostrar instintos asesinos y deseos insaciables por matar a todos los adultos. Ellos son víctimas de una curiosa maldición, a excepción de tres niños, Jared (Charlie Zeltzer), Mia (Kiori Mirza Waldman) y Tommy (Shiloh O'Reilly), quienes tendrán que intentar escapar y salvar a todo el pueblo.

Si Roth busca con este nuevo trabajo algo de gran guiñol, lo cierto es que falló, y de una forma muy ridícula. Su actitud de mostrarse como un creador al-que-no-le-asusta-nada se pierde, al mostrar a decenas de niños como los personajes principales que no pueden considerarse víctimas, sino más bien victimarios. Hay algo peor: creó (tal vez en unos minutos) a un supuesto personaje principal que es inofensivo; calcado del silencioso Terrifier, con la diferencia de que éste sí comete brutales asesinatos. El heladero (cuyo nombre, Jonathan Smiley, se revela en la recta final de la película) luce como una mezcla de Adrián Marcelo y Jean Dujardin en The Artist; no hace más que dos o tres muecas ridículas y los niños no le hacen daño, cual flautista de Hamelín. Es fácil también descubrir que para el director todo es un pretexto para hacer un reciclaje -muy malo- de las películas de zombies: aquí los helados son el virus, y los niños pasan a ser los infectados-asesinos. Se nota desde el principio que todo es un proyecto de corte independiente, pues casi todo está filmado en una escuela, un parque cercano, un campo de beisbol, y una que otra casa. Si el canadiense Millien -quien ha participado en más de diez películas en papeles de apoyo- piensa que con esto logró el gran estelar de su carrera, hay que puntualizar que debería estar en el último crédito de la película y no en el primero, tanto por su pocos minutos en pantalla, y porque su desempeño es simplemente mediocre.

Los tres pequeños actores principales hacen lo que pueden, así como una chica llamada Sarah Abbott que interpreta a Lizzi, la hermana mayor de Jared (sí, otra copia a Terrifier) y Dylan Hawco como Chris, el ex novio de ésta. Esos dos personajes son los únicos realmente interesantes, o por lo menos los que dan curiosidad por saber algo más de sus vidas. Pero no, Roth es demasiado ególatra para darles importancia, y no conforme con ello, se incluyó a sí mismo en un rol secundario y desagradable que aparece mucho al principio y vuelve a sobresalir al final. Las decapitaciones parecen sacadas de una revista Fangoria, y en cuanto a escenas sangrientas, hay muchas, pero lucen como si los propios niños crearan todo con materiales y masa de juegos...para niños, precisamente (con todo y manchas en las bocas estratégicamente puestas). Es gore expuesto sin precisión en una pared y, por ende, sin un efecto adecuado. Jared es el principal "inmune" a los helados porque es intolerante a la lactosa; eso quiere decir que el supuesto autor intelectual de los asesinatos ¿no tiene ni un helado de agua disponible?    

En la sala del cine al que acudí había poca gente, y siempre he dicho que es básico ver las reacciones del público. Curiosamente, la mayoría de las personas no dejaron de reírse. Pero no era una risa para mitigar el terror por lo violento de las escenas, sino más bien por los clichés, el ridículo de ciertas secuencias y lo deficiente de los efectos especiales (el encargado, o es un principiante, o sería castigado por los verdaderos expertos en esa área, como Greg Nicotero, Tom Savini o Rob Bottin). Hay también una ridícula explicación sobre el pasado del heladero, tomándolo como una "víctima" a la manera de Freddie Krueger o Michael Myers para explicar su resentimiento (con el fin, obviamente, de hacer una secuela). Si el objetivo de Eli Roth es burlarse de Weapons, esa película tenía ciertas secuencias verdaderamente violentas y bien hechas; si es competir con Terrifier, no puede, en cuanto a efectos y el tono de la historia. Y si quería mostrar un aparente horror a plena luz del día, ahí está Midsommar. El director se resiste a pasar la página de la etapa en la que tuvo mucho éxito, y que nunca regresará, a menos que haga una brillante trilogía como la de 28 Days Later, lo cual, obviamente, es imposible, y lo apuesto. Esta es una de las peores películas del año.

👎👎👎👇

(Fotografías: Cortesía Diamond Films)

MUST MOVIES.- El Guardián: Último Refugio (Diamond Films) - CRÍTICA

Dirigida por Ric Roman Waugh; con Jason Statham, Bodhi Rae Breathnach, Naomi Ackie y Bill Nighy. 107 mins. (Diamond Films)

Por Julio Cortés

La saga de películas de John Wick (con Keanu Reeves) volvió a poner en alto el género de acción, pero también generó en gran parte del público la idea errónea de que dichos filmes deben tener un ritmo hiperkinético de principio a fin. Jason Statham es un actor que sabe adaptarse bien a las exigencias de los directores, y en su más reciente trabajo, El Guardián: Último Refugio, se toma las cosas con más calma para delinear bien su personaje.

Michael Mason (Statham) es un ex militar que trabajaba como asesino a sueldo, pero decidió retirarse sin decirle a nadie y por circunstancias misteriosas. Ahora vive aislado en una isla de Escocia, y cada 15 días una niña llamada Jesse (Bodhi Rae Breathnach) le lleva provisiones. Tras una tormenta en la que el tío de ella muere, Michael se hace cargo de Jesse. Mientras tanto, Manafort (Bill Nighy), el antiguo jefe de Mason, envía un grupo de hombres para asesinarlo, ignorando que su ex subordinado hará lo que sea para defender a su nueva amiga.

Mencionaba la cuestión del ritmo en muchas películas de acción para remarcar que varios actores (como Sylvester Stallone en Get Carter, Jackie Chan en The Foreigner o Michael Fassbender en The Assassin) optan por mostrar matices en su interpretación, al nivelar las escenas de peleas cuerpo a cuerpo y de tiroteos con otras que expliquen la personalidad del héroe. Cuando la estrategia no funciona, el público se aburre, pero cuando es efectiva, denota un buen trabajo entre el actor y el director. Ric Roman Waugh muestra la soledad de Michael Mason, al situarlo escondido en una isla, pero todo se debe a que en el pasado le fue asignada una misión en la que debía matar a un hombre inocente, a lo cual se negó. Su aislamiento no significa que sea cobarde, porque viaja a la ciudad para comprar medicinas (pues la niña seaccidentó en la tempestad) y ahí es descubierto. A partir de entonces se alterna la acción con la investigación y la creciente relación tipo padre-hija entre Michael y Jesse.

Martin Ahlgren, el conocido fotógrafo sueco, hace aquí un buen trabajo, logrando una atmósfera sombría, a tono con lo enigmático del personaje principal. En toda cinta de acción es necesario un buen villano, y Bill Nighy brilla como el perseguidor de Mason que estuvo al mando de una fuerza de élite llamada The Black Kites. El conflicto principal puede resultar un poco confuso para algunos (involucra burocracia, política y corrupción), pero eso se compensa con buenas secuencias de acción, entre las que no puede faltar una balacera en un club nocturno, con luces de neón por todos lados.

Hace ya 25 años que Jason Statham decidió tomar el camino de los filmes de acción, y cuenta todavía con mucha energía. En 2012 protagonizó otra película en la que tenía que proteger a una niña: Safe, con una estructura mucho más convencional dentro del género. El Guardián: Último Refugio no es una cinta de transición en su filmografía, pero sí uno de sus más mesurados y mejores trabajos.

👍👍👍

(Fotografías: cortesía Diamond Films)

Movies.- Valerian And The City Of A Thousand Planets (Valerian y La Ciudad De Los Mil Planetas)


Aquí está el trailer de la cinta futurista Valerian And The City Of A Thousand Planets (Valerian y La Ciudad De Los Mil Planetas), que marca el regreso del director Luc Besson. Él promovió mucho hace 20 años a Milla Jovovich (una modelo que no era exactamente la mejor actriz), y ahora lo hace con Cara Delevigne, que en el filme Suicide Squad obtuvo el mismo tipo de críticas que Jovovich en The Messenger. También actúa Dane DeHaan; Valerian And The City Of A Thousand Planets se estrena en México el 4 de agosto.


NOTICIAS.- Se acerca el estreno de Lion (Un Camino A Casa)




Lion (Un Camino a Casa) es un filme dirigido por Garth Davis que ha obtenido seis nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Película. En el elenco destacan Dev Patel, Nicole Kidman y Rooney Mara. El estreno en México será el 17 de febrero, y la crítica próximamente aquí en Must Music. Por mientras, aquí va el trailer:


MOVIES.- Hacksaw Ridge (Hasta El Ultimo Hombre)




Hacksaw Ridge
Dirigida por Mel Gibson
Con Andrew Garfield, Sam Worthington, Hugo Weaving, Vince Vaughn, Teresa Palmer y Luke Bracey
Distribuida por Diamond Films (139 mins.)

Desde que dirigió The Passion Of The Christ (una de las cintas más exitosas de la historia), Mel Gibson ha tenido una carrera desigual gracias a ciertos acontecimientos de su vida privada, pero su talento sigue intacto, tanto como actor (en filmes como Get The Gringo o el reciente Blood Father) como realizador. En esa faceta, hace más de 20 años debutó con Braveheart, un trabajo que lo hizo merecedor del premio Oscar, y en 2006 presentó Apocalypto, una película filmada en México con un argumento interesante cuya aceptación en las taquillas se debió mucho a la expectación causada por los buenos resultados de aquel relato bíblico. Pero por fin, ese rechazo por parte de cierto sector de Hollywood ha quedado atrás y Gibson se ha visto recompensado con seis nominaciones al premio de la Academia, gracias a Hasta El Ultimo Hombre (Hacksaw Ridge), un drama bélico con el que hace su regreso como director luego de 10 años.


Este filme está basado en una historia verídica, la del soldado Desmond Doss (interpretado por el actor inglés Andrew Garfield), quien fue el primero en recibir la Medalla de Honor tras rescatar como médico a decenas de compañeros que combatieron en la batalla de Okinawa durante la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Doss no era un soldado común, sino que debido a ciertas experiencias en su vida y a sus convicciones religiosas se negó a cargar un arma a lo largo de todo su servicio al ejército, lo cual le provocó serios problemas, de los cuales salió airoso.


Toda la gente que ha visto algún trabajo de Gibson como realizador sabe que contiene escenas de violencia explícita por la naturaleza de sus temas; aquí una vez más regresa a los campos de batalla, pero ninguna secuencia violenta es gratuita. Por el contrario: nos muestra los conflictos internos del padre de Doss (Hugo Weaving), un ex soldado; los abusos por parte de sus compañeros en el entrenamiento debido a su negativa a usar un rifle, junto con su posterior encarcelamiento y juicio. Pero Desmond (quien recibe una biblia de parte de su novia Dorothy -Teresa Palmer- al enlistarse) es fiel a sus convicciones, y expresa sin temor que pertenece a la Iglesia Adventista, lo cual también lo convirtió en un objetor de conciencia. Cuando las tropas llegan a la isla de Okinawa, hay un obstáculo extra a vencer aparte de los japoneses: el acantilado Hacksaw, de varias decenas de metros de altura, el cual hay que escalar con ayuda de cuerdas en red. La sola imagen de ese sitio hace que luzca apocalíptico (y no, no tiene nada que ver con el título de la anterior cinta de este director).


Poco más de una hora y 15 minutos de la cinta son escenas de combate, muy violentas, vibrantes, emocionantes, y excelentemente dirigidas. También hay momentos muy emotivos, como la transformación de un soldado llamado Ryker (Luke Bracey) en un verdadero admirador de la fortaleza del personaje principal, quien hace un hábil uso de un nudo doble para rescatar a sus compañeros, una maniobra que en su entrenamiento es desaprobada por el sargento Howell (Vince Vaughn, muy bueno). Poco a poco Doss es valorado por el capitán Glover (Sam Worthington, aquí en uno de sus mejores papeles), al grado de esperar a que Doss termine de rezar por las tropas antes de subir de nuevo a combatir. Ese tipo de detalles ha provocado que algunas personas califiquen la película como una herramienta religiosa, pero no lo es, ya que Gibson sabe muy bien tratar el tema sin dejar que éste desvíe la atención del mensaje humano. Una de las últimas imágenes muestra al soldado en una camilla con el cielo como fondo, pero puede interpretarse como un detalle estético con fines conmovedores más que como un mensaje subrepticio.


El propio Mel Gibson actuó en una cinta de guerra (We Were Soldiers) hace 15 años, pero son muy distintos los filmes de Vietnam a los de los distintos sitios de la Segunda Guerra Mundial. Eso tal vez le dio bases para dirigir este nuevo trabajo, que cuenta con un guión escrito por Andrew Knight y Robert Shenkkan; el material que se muestra en los créditos finales es un tanto innecesario, porque la dirección es convincente y perfeccionista, haciendo de Hasta El Ultimo Hombre uno de los mejores filmes bélicos de los últimos 20 años, compartiendo ese título con otros clásicos como Letters From Iwo Jima, Black Hawk Down o Saving Private Ryan. Garfield ha logrado el papel de su carrera, pero Gibson es quien demuestra una vez más su estilo como realizador, combinando la tragedia con lo conmovedor.

Nominada a 6 Oscares: Mejor Película, Mejor Director (Gibson); Mejor Actor (Garfield); Mejor Edición; Mejor Sonido, y Mejor Edición de Sonido 

Nuestro veredicto: