The Secret Agent es otra de las películas premiadas en el Festival de Cannes que cada año tienen el boleto seguro para estar nominadas al premio Oscar (la Academia selecciona cuáles son las afortunadas). Wagner Moura interpreta a un taxista que, durante la represión militar en Brasil, investiga varios detalles de su pasado. El filme de Kleber Mendonca Filho fue aceptado por la crítica desde su primera proyección.
¿Ganará? Es extremadamente difícil en la categoría más importante, pero The Secret Agent puede obtener el Oscar como Mejor Película Extranjera, si el filme no es derrotado por Sentimental Value.
Nominada a cuatro Oscares: Mejor Película, Mejor Actor (Wagner Moura), Mejor Casting y Mejor Película Extranjera.
Dirigida por Kleber Mendonca Filho; con Wagner Moura, Alice Carvalho, Gabriel Leone y Udo Kier; 161 mins. (MUBI)
Por Julio Cortés
Aclamada en el Festival de Cine de Cannes de 2025, esta película termina por delinear perfectamente el estilo de su director, Kleber Mendonza Filho. Él muestra un personaje con un pasado, pero eso da pie a un análisis sociopolítico de una época en particular, en este caso, la de la dictadura militar en Brasil.
En 1977, el taxista Marcelo (Wagner Moura) llega a la ciudad de Recife durante la época de carnaval, con la esperanza de reencontrarse con su hijo. Apoyado por Sebastiana (Tania Maria), Marcelo se hospeda en una casa habitada por otras personas con ideas política afines. Adopta otro nombre (Marcelo), pero sabe que su vida corre peligro, ya que es vigilado por varios hombres, quienes conocen su pasado.
El Agente Secreto puede considerarse tanto un thriller, una semibiografía (de un personaje ficticio) y también cine de denuncia. Comienza con una escena un tanto tensa en la que el personaje principal llega a una gasolinera donde hay un cadáver cubierto con un cartón. Eso podría dar una señal de que la cinta va a tener persecuciones, venganzas y mucha acción, pero no es así. A Filho le interesa más mostrar una serie de personas con características un tanto pintorescas, pero con fuertes convicciones políticas o bien sin escrúpulos, en un ambiente de represión. Marcelo investiga en archivos sobre el pasado de su madre (quien desapareció) y anda con cuidado de quienes lo persiguen, ya que en el pasado trabajó con algunos de ellos.
La película (que cuenta con una breve aparición de Udo kier, fallecido en 2025) funciona, pero es larga y desigual en varios niveles. Un argumento alterno acerca de una pierna encontrada dentro de un tiburón -junto con una serie de asesinatos cometidos en un parque- añade un tono de surrealismo, con objeto de mostrar cómo el gobierno se imponía y manipulaba la información, pero desvía la emoción por saber qué le depara a Marcelo (más acertada es una secuencia que involucra a un asesino escapando del lugar del crimen). Es ese tipo de narrativa autoindulgente del director la que hace que una cinta como I'm Still Here (también brasileña y con nominaciones al Oscar el año pasado) sea mucho más efectiva al transmitir el mismo mensaje.
Como Marcelo (y otro personaje más, que no revelaré), Wagner Moura transmite valentía, pero también fragilidad. Esos matices como intérprete son los mismos que imprimió en 2007 en Tropa De Élite, el filme que lo lanzó a la fama mundial y que sigue siendo el cenit de su carrera. Tras ser desperdiciado en cintas olvidables, la nominación al Oscar por este trabajo resulta un buen reconocimiento, pero algo tardío, pues desde hace unos 15 años podría haberse convertido (con los filmes adecuados) en un artista de la talla de Antonio Banderas, Andy García, Oscar Isaac o su compatriota Rodrigo Santoro. El talento de Moura siempre ha estado ahí, pero en manos de un buen director puede convertirse en el elemento necesario para dismular las imperfecciones de una película precisamente como El Agente Secreto.
La película noruega dirigida por Joachim Trier es la entrada (obligada) este año en cuanto a los filmes premiados en Cannes que compiten por el Oscar. En el fondo, Sentimental Value es un drama de manufactura impecable en la misma línea de los que eran favoritos de la Academia en los 80 y parte de los 90. Una cosa es segura: comparada con Anora (ganadora el año pasado), esta cinta es mucho muy superior.
¿Ganará? Puede dar una buena sorpresa; se ha dado en años anteriores que los filmes europeos o con ese tipo de argumentos resultan más poderosos para la crítica que los que cuentan con estrellas de renombre. Steallan Skarsgard casi tiene en la bolsa el Oscar de Mejor Actor de Reparto.
Nominada a nueve Oscares: Mejor Película, Mejor Director (Joachim Trier), Mejor Actriz (Renate Reinsve), Mejor Actriz de Reparto (Elle Fanning), Mejor Actriz de Reparto (Inga Ibsdotter Lilleas), Mejor Actor de Reparto (Stellan Skarsgard), Mejor Película Internacional, Mejor Guión Original, Mejor Edición.
Para ver la crítica de Must Movies a Sentimental Value, entraaquí.
Dirigida por Joachim Trier; con Renate Reinsve, Stella Skarsgard, Inga Ibsdotter y Elle Fanning. 133 mins. (En streaming en MUBI)
Por Julio Cortés
En los últimos años parece casi un requisito que entre las 10 cintas nominadas al premio Oscar (en la máxima categoría) se incluya el filme que el año anterior a la entrega haya obtenido la Palma de Oro o el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes. Hay varios ejemplos, como Parasites, Anora o The Zone Of Interest (Titane hubiera sido algo extremadamente arriesgado para la Academia de Hollywood). En 2026 ese reconocimiento es para Valor Sentimental (Sentimental Value), el más reciente trabajo de Joachim Trier, un director danés especializado en profundos dramas y que fue aclamado por la crítica en 2021 por The Worst Person In The World, película que lanzó a la fama mundial a la actriz Renate Reinsve.
En esta película Reinsve interpreta a Nora, una exitosa actriz de teatro que tras varios años se reencuentra con su padre, Gustav Borg (Stellan Skarsgard), quien fuera un afamado director de cine y que ahora plena regresar con un filme autobiográfico. Nora rechaza el ofrecimiento de Gustav en cuanto a tener el papel principal en la película, por lo que éste elige a Rachel Kemp (Elle Fanning), una joven actriz de Hollywood. Así, con el paso de los días, el director busca afrontar su tormentoso pasado tanto con Nora como con su otra hija, Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas).
Trier es un realizador sobrio y elegante, y se toma su tiempo para adentrarnos en los problemas de sus tres personajes principales: por un lado, el director venido a menos que tiene confianza en el capricho de dar a conocer, a manera de catarsis personal, la historia de su madre. Y por otro, el resentimiento de su hija ante su abandono muchos años atrás. La hermana de Nora es una especie de mediador en ese conflicto, a la vez que busca hacer una nueva vida al preocuparse por su pequeño hijo (Oyvind Hesjedal Loven), marcando así la diferencia entre la falta de atenciones que Gustav tuvo con ellas.
El personaje de Elle Fanning (una actriz que es efectiva tanto en los filmes comerciales como en los de arte) es el que involuntariamente logra un mediano acercamiento entre el padre y la hija, aunque eso no significa que las heridas sanen del todo. Poco a poco los conflictos internos de Nora pasan a ser paralelos con los de Gustav, debido al vínculo familiar y sobre todo a la soledad (ella tiene una relación con un hombre casado, pero su objetivo no es contar con una pareja estable). Hay momentos en los que el director se da el lujo de presumir algunos trucos visuales, como cuando el personaje principal parece ingresar a una casa (cuando en realidad se encuentra en el escenario de un teatro), y una especie de morphing de los rostros de los protagonistas por medio de la luz (el efecto es como el de la presentación de las series y películas en el canal de streaming de Star Wars en Disney+). En el fondo esas técnicas y un trasfondo sociopolítico en el conflicto principal no son necesarios, ya que lo más poderoso aquí es la narrativa, expuesta de mucho mejor manera que en The Barbarian Invasions hace más de 20 años.
Todo ello nos lleva a la actuación de Stellan Skarsgard, quien se dio a conocer mundialmente en 1996 en la cinta Breaking The Waves, de Lars Von Trier, y que logra ahora uno de sus mejores trabajos. Como el director Gustav Borg, luce muy seguro en varias escenas (como cuando regala a su nieto DVDs de los filmes Irreversible y The Piano Teacher, curiosas elecciones), pero después el personaje no puede contener su soledad, tristeza y desesperación. Valor Sentimental no es una película para todos los gustos; está centrada en las interpretaciones y en el trasfondo de cada secuencia. Pero sus personajes son intensos, y muchos encontrarán en ellos puntos en común.