Hace un cuarto de siglo que el grupo de rock The Strokes lanzó su álbum debut, y con el paso de los años modificaron su estilo. No fueron cambios bruscos, pero lo que permaneció intacto fue la voz de Julian Casablancas y la guitarra de Albert Hammond Jr.. Hace seis años que no grababan, y ahora presentan su séptimo disco, Reality Awaits, producido por Rick Rubin. El contenido es un tanto extraño, porque la banda de Nueva York nunca había sonado con tal quietud y con momentos más bien tristes. Eso puede tomarse más como un atrevimiento que como una experimentación. Hay varias baladas (como Psycho Shit y Liar's Remorse), buenos solos de guitarra (Lonely In The Future) e inclusive un arreglo medio funky con influencias de los 70s, algo que para The Strokes no es ajeno. Lo malo aquí es el abuso del autotune, que echa a perder varias canciones y llega a ser casi insoportable. Pareciera que Casablancas se hubiera obsesionado con la colaboración que hizo hace ya mucho tiempo con Daft Punk, y eso sólo resalta lo minimalista en la instrumentación. El disco cuenta con tres tracks que sobresalen: The Fruits Of Conquest, Going Shopping y Going To Babble On, éste último uno de los temas más pop en la carrera de The Strokes. Un punto a favor es que no grabaron temas de más (o de relleno), sino sólo los necesarios, pero tres canciones brillantes de nueve en total no son un buen rendimiento por el precio de todo un álbum, por lo que Reality Awaits es recomendable sólo para los grandes fans del grupo.
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