MUST MOVIES.- ¡Ayuda! (20th. Century Studios) - CRÍTICA

Dirigida por Sam Raimi; con Rachel McAdams, Dylan O'Brien, Xavier Samuel y Dennis Haysbert. 113 mins. (20th. Century Studios)

Por Julio Cortés

El director Sam Raimi había abandonado el género de horror durante más de 15 años, y durante ese tiempo se dedicó a filmar superproducciones, incluidas tres películas de Marvel sobre el superhéroe Spider-Man. Eran trabajos fílmicos hechos de una forma muy profesional, pero Raimi también se siente a gusto en películas de presupuesto más bajo, dejando en varias escenas su particular estilo (aclamado por unos y repudiado por otros).  

En ¡Ayuda! (Send Help), Linda Liddle (Rachel McAdams) es una antigua empleada en una prestigiosa compañía, pero con la reciente muerte de su jefe, se muestra entusiasmada por conocer al hijo de éste, Bradley Preston (Dylan O'Brien), quien estará al mando de la empresa. Tras un incómodo encuentro, Linda viaja por motivos de trabajo a Bangkok, acompañada de Preston y otros compañeros. Pero tras un accidente aéreo, ella y su jefe quedan varados en una isla desierta, luchando por sobrevivir y con una relación bastante tensa.

Desde las primeras escenas la película cuenta con elementos para percatarnos de que nada debe de tomarse en serio, con el sello que Raimi hizo suyo en Evil Dead, una cinta con la que habría comenzado todo un culto de obsesionados por su cine de horror. Es muy improbable que una bella chica como Rachel McAdams tenga ese look en ese tipo de empresas, pero en esos momentos no se nos quita de la cabeza que es la actriz actuando algo ridículo, y no un personaje que hace las cosas en serio. Esa es la idea del director, junto con una secuencia de la colisión en un avión con la misma manufactura de filmes chinos, coreanos o la saga de Sharknado (hasta la de la pélícula Passeger 57 es mejor). La caída de una aeronave al mar resultó impresionante en Castaway hace ya un cuarto de siglo, pero aquí es una serie de clichés, con todo y toma nocturna del mar.

Linda y Bradley se estudian y se enfrentan con total desconfianza en la isla desierta, y es entonces cuando se intercambian los papeles de sumisión y rebeldía, pero también los de víctima y victimario. Da la casualidad de que la protagonista está obsesionada con los reality shows de supervivencia, por lo que es fácil para ella encender una fogata, hacer un refugio y hasta comida gourmet. A diferencia de las películas (y en ese tipo de programas de televisión) en las que los naúfragos tienen un romance y quieren ser rescatados, aquí es la mujer quien no quiere abandonar su entorno (irónicamente) idílico, ya que sabe que en la civilización todo pasará a ser lo mismo que antes. Tal transformación es el punto interesante del filme. 

Sin embargo (y aunque no estoy revelando nada importante del desenlace), a estas alturas el director ya nos ha manipulado, dando paso a la violencia, mucha sangre, situaciones absurdas y de humor negro, además de un giro de tuerca con influencia de la película Triangle Of Sadness que no es muy satisfactorio. Rachel McAdams y Dylan O'Brien son competentes, pero no logran que nos podamos preocupar mucho por sus personajes o sus acciones. En suma, Sam Raimi no hace más que repetir elementos y la fórmula de varios de sus filmes (de horror) pasados. Siempre he pensado que él es una versión más pequeña del director Wes Craven, quien estrenó en 2005 Red Eye, una cinta con mucha más acción, más suspenso, menos violencia y un guión más sólido. Búscala en streaming. ¿Olvidé decir que Red Eye era con Rachel McAdams? Ahí luce mucho, pero mucho mejor que en ¡Ayuda!

👌👋

Fotografías: cortesía 20th. Century Studios


No hay comentarios:

Publicar un comentario